Familiares de Eufrosina Méndez Romero, quien fue la primera persona que murió por el virus de la influenza humana en el estado, denunciaron que los médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no la atendieron con oportunidad y que hubo mala información hacia la familia acerca del mal que padecía, ya que señalaron que los doctores siempre les dijeron que se trataba de una neumonía que no fue provocada por la influenza.
Una fuente confiable cercana a los trabajadores del Seguro Social reveló a La Jornada de Oriente que en el acta de defunción de Méndez Romero los médicos certificaron que el deceso de la mujer de 33 años fue a causa de síndrome renal agudo debido a neumonía atípica provocada por el virus de influenza AH1N1. Este dato también fue respaldado por el gobierno del estado.
Hasta el sábado por la tarde, los familiares de Eufrosina Méndez, quien se desempeñó como secretaria en el sindicato Mártires Siete de Enero de San Martín Texmelucan, aún no habían leído el acta de defunción porque se les negó el acceso al documento.
En entrevista con este diario, Yolanda y José Romero Cante, sobrinos de Méndez Romero, quienes la asistieron desde que ingresó al hospital, afirmaron que su deceso pudo haberse evitado si los médicos de la clínica 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la hubieran atendido con oportunidad.
Denunciaron que a pesar de que la finada acudió a la clínica 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicada en San Martín Texmelucan, desde el 20 de abril para recibir atención médica, los doctores se negaron a atenderla porque le dijeron que tenía una “simple gripita”, y que tuvo que llegar con la boca, las manos y los pies morados para que la asistieran.
Yolanda Romero comentó que el lunes 20 no la quisieron recibir, el miércoles 22 la atendió una doctora –de quien no tuvo su nombre– y le dijo que tenía una leve infección de la garganta cuando ella ni siquiera tenía malestares en esa zona.
“Le dieron unas cuantas pastillitas sueltas, porque ni receta le dieron”, detalló, al tiempo de referir que fue hasta el sábado 25 de abril cuando Eufrosina se puso morada de las manos, pies y boca y presentó dificultades para respirar cuando el médico la atendió y la remitió al Hospital de San Alejandro, en la capital poblana.
“La tercera vez que la llevé el doctor vio que estaba poniéndose morada, le faltaba oxígeno y nos mandó a Puebla. Hasta que la vieron mal la asistieron”, declaró.
La familia de Méndez Romero aparte de batallar para que recibiera atención médica en el IMSS tuvo que soportar discriminación por parte de algunas enfermeras, vigilantes y médicos del nosocomio por ser parientes de una paciente con síntomas de influenza.
“Enfermeras y vigilantes nos trataban como si fuéramos microbios, bichos, y todos nos trataban con la punta del zapato, pero por ella nos tuvimos que aguantar las humillaciones y los desprecios”, refirió Yolanda.