La puja electoral se fortalece por la vía judicial. Ayer, el candidato de la alianza PRI–Partido Verde Ecologista de México (PVEM) Juan Carlos Natale presentó una denuncia de hechos en contra de los dirigentes del PAN a nivel estatal y municipal de Puebla, Rafael Micalco Méndez y Bernardo Arrubarena García, por las declaraciones y amenazas que ha sufrido.
El abanderado explicó que la querella la interpuso por petición de su familia. De hecho, en su declaración ante el Representante Social de la Agencia del Ministerio Público de la Delegación Centro, Gustavo Vázquez Torreblanca, dijo que responsabilizaba Micalco y Arrubarena de cualquier “accidente” que pudiera sufrir o padecer su parentela.
Como sustento de su previsión, Natale mencionó en la constancia que quedó radicada en el expediente CH–1998/2009/CENTRO: “Los hechos ocurridos en días pasados” (sic) y las declaraciones que los panistas han hecho en su contra ante los medios.
El postulante también afirmó: “¡no me ablandarán!”, en franca alusión a la advertencia que hizo Arrubarena en el sentido de que simpatizantes panistas podrían calmar violentamente los ánimos de los priistas.
El origen de la confrontación legal entre panistas y priistas sucedió hace dos semanas, cuando integrantes del equipo de campaña de la contrincante de Natale por el PAN, Miriam Arabian Couttolenc, se pelearon con vecinos y guardias de seguridad privada de la unidad habitacional Agua Santa.
Las versiones sobre quiénes desataron la violencia varían según el bando, pero la abanderada panista procedió a demandar a los representantes vecinales del complejo vecinal ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales de la Procuraduría General de la República.
En ese tenor, los dirigentes panitas acudieron a Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo local, para exigirle al gobernador Mario Marín que no se entrometa ni violente la contienda comicial.
La semana pasada el PRI dio a conocer una grabación telefónica en la que Arrubarena amenaza a Natale, diciéndole que debe apaciguar a sus prosélitos porque de lo contrario habrá pleitos en las calles.