De acuerdo a datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el estado de Puebla, entre diciembre de 2008 y marzo de este año, la tasa de desempleo pasó del 3.24 por ciento al 4.67 por ciento, lo que representó un incremento del 44 por ciento, y eso arroja que más de 100 mil personas económicamente activas de la entidad no tienen una fuente laboral.
Estos datos muestran con claridad que los programas anticrisis que emprendió el gobierno federal y del estado en nada están frenando los efectos del actual desajuste económico. Pero además, eso indica que son reales los diagnósticos de que el panorama se agravará, por lo que todavía se corre el riesgo de que el desempleo se incremente, que se sigan desplomando los consumos y crezca la inflación.
Pese a lo difícil de la situación, en las últimas semanas, que fueron las que coincidieron con el inicio de las campañas electorales, el tema económico quedó opacado por el asunto de la influenza humana. Mucha gente entró en situaciones de pánico y supuso que era peor contagiarse de un virus que sufrir problemas de orden económico.
Nadie duda de que es real la propagación del virus AH1N1, pero existen elementos para suponer que el gobierno federal, por motivos electorales, emprendió campañas de difusión del tema, de una manera alarmista, desproporcionada, con el fin de distraer la atención pública del asunto de la crisis económica y de la incapacidad del gobierno federal de atender el desajuste financiero. Todo ello para intentar evitar que el PAN pierda los comicios.