Los lineamientos de higiene y las medidas sanitarias dictadas por los docentes de la escuela Normal Emilio Sánchez Piedras les jugaron una mala pasada a varios alumnos del plantel, quienes tuvieron que ampliar por un día más, el descanso obligado decretado ante el brote de influenza humana (A/H1 N1) que azotó al país.
A casi dos semanas que se declaró la contingencia sanitaria que obligó la suspensión de la clases, este lunes varios jóvenes tuvieron que regresar a sus casas porque en este plantel no los dejaron ingresar debido a que simplemente no contaban con un cubrebocas, así como gel antibacterial para el aseo continuo de sus manos.
Algunos molestos, otros más felices porque el nuevo pretexto de las autoridades escolares internas les permitió gozar de un día más de asueto, pues la mayoría a los que les prohibieron la entrada al plantel, deambulaban por algunas de las calles de la ciudad capital del estado disfrutando de la decisión de sus mentores.
Entrevistados al respecto, varios de los aspirantes a maestros de primaria se mostraron contrariados por la disposición interna, pues aseguraron que nunca fueron notificados de la medida, la cual “puede ser exagerada o acertada, pero el caso es que no nos avisaron, por lo que tendremos que regresarnos a nuestras casas y acudir el martes con nuestro respectivo tapa bocas (sic)”, sostuvo María Elena Cortés Angulo, quien estudia el cuarto semestre en esta Normal.
“No es porque me haga la excelente alumna, pero en mi caso vine a la escuela con todo el deseo de reincorporarme a la vida normal, pues casi dos semanas estuve encerrada en la casa; pero sin más, los maestros se pararon a la entrada del plantel para revisar que todos trajéramos nuestro tapa bocas (sic) y quienes no lo llevábamos nos regresaron a nuestras casas, con la advertencia de que no entraríamos hasta que no cumpliéramos con la medida”, explicó.
Por su parte, Miguel Sánchez Popócatl, quien al parecer es novio de María Elena, pues siempre la tuvo tomada de la cintura, agregó: “los maestros no pusieron ningún aviso en la escuela de que forzosamente tendríamos que traer el cubrebocas para entrar a la escuela, pues de haberlo hecho, no tendríamos pretexto para cumplir.
“La molestia de muchos de los compañeros es que no hubo la información al respecto con tiempo; nadie nos avisó que debíamos comprar el cubrebocas y llevar ese jabón especial de gel, por lo que ahora tendremos que alistarnos para que mañana ya nos dejen entrar a la escuela”, dijo el joven aspirante a profesor, quien ya cursa el sexto semestre de la carrera.
Al lado de ellos, otras dos estudiantes intervienen, sobre todo, Carmen Segura Espejel, quien refiere “en mi caso sí me enojé porque vengo desde Nanacamilpa muy temprano y no es justo que los maestros por una determinación unilateral nos dejen sin entrar a clases.
“En ningún medio de comunicación estatal o de la televisión anunciaron que el regreso a las escuelas tendría que ser obligatoriamente con cubrebocas, pues de lo contrario, lo habríamos acatado. Además, tengo entendido que el cubrebocas sólo funciona adecuadamente por dos o tres horas, entonces tendríamos que cambiarlo continuamente. Vaya, hay una desinformación total que sólo genera gastos y pérdida de tiempo”, refirió.
A ella se agrega Hortencia Miguez Ruiz, quien refiere “tal parece que hay un temor de los maestros por la posibilidad de que los alumnos los infectemos de algo, pues lo que entendimos es que habría unos llamados filtros sanitarios en donde se nos harían algunas preguntas para saber el estado de salud que tenemos; pero a ellos quién se los aplicó o sólo porque son los maestros se sienten doctores o casi dioses para decir quién entra a la escuela, con lo cual violan los derechos de nosotros a la educación”.
A pesar de ello, los cuatro estudiantes de la escuela Normal Emilio Sánchez Piedras aseguran que cumplirán con la orden de sus maestros y mañana, a primera hora, ya llevarán sus cubrebocas y gel antibacterial, con la finalidad de regresar a clases después de dos semanas de asueto obligado y de otro día para estar con la novia.