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Martes, 12 de mayo de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Sociedad y Justicia
 
 

La Cruz Roja, un hospital privado; si no se paga, no hay atención: Cuapio

 
TANIA DAMIÁN JIMÉNEZ

Pese a que la Cruz Roja es definida como una organización humanitaria y de asistencia médica, el subdirector de esta institución en Puebla, Leonides Cuapio Montero, aseguró que se trata de un hospital privado donde quien no paga por los servicios no puede ser atendido por doctores y enfermeras que trabajan en el mismo.

Aseguró que el cobro de servicios médicos sucede en todos los nosocomios del estado, incluyendo los públicos, como el Hospital Universitario y el Hospital General del Norte. “La Cruz Roja también tiene que cobrar, porque sino cómo se le paga a los doctores y enfermeras”.

Entrevistado sobre el caso de Faustino Ricardo Pérez Vázquez, quien el pasado viernes fue atropellado por una unidad de transporte público y después trasladado a la Cruz Roja, negó que existiera negligencia médica por parte de la institución, aunque el paciente requería de una cirugía y transfusión de sangre para estabilizarlo que nunca se le hizo.

“No nos pueden acusar de negligencia médica porque le pusimos el monitor, le pasamos suero y le indicamos a los familiares lo que tenían que hacer, pero estuvieron muy indecisos y dejaron pasar el tiempo”, señaló.

–La familia aseguró que no autorizó la intervención quirúrgica porque se le cobraba 10 mil pesos –se le recordó.

–La Cruz Roja cobra por los servicios que ofrece, no puede hacer las cirugías que necesita un paciente si sus familiares no pagan la cotización que se establece.

–¿Por qué no realizan un estudio socioeconómico a la familia del paciente si se trata de una organización humanitaria?

–Eso es cosa del departamento de servicio social de la institución; yo sólo hablo desde el punto de vista médico.

Insistió en que los familiares de Pérez Vázquez debieron aceptar e ingresar al paciente a la institución, ya que tenía varias fracturas y empezó a perder sangre, pero “nosotros no pudimos hacer nada porque no lo autorizaron”.

Agregó que los familiares le deberían haber exigido a la compañía de seguros que pagara la intervención, aunque nunca les recomendó lo anterior porque –dijo– desconocía que el paciente tenía una aseguradora.

 
 
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