Si el Instituto Federal Electoral (IFE) realmente quiere evitar que algún candidato haga gastos excesivos de campaña debería empezar a revisar el desempeño del candidato del PAN en Tehuacán, José Manuel Bulas Montoro, quien está tirando la casa por la ventana.
Los mismos priistas se han sorprendido, ya que por cada anuncio del PRI, existen por lo menos tres de Bulas Montoro.
Y eso que apenas va una semana de la campaña. Cuando se vaya a la mitad, se estima que el despliegue será apabullante.
El número de anuncios, dicen, es de una proporción como si ya se fuera a terminar la campaña. El aspirante albiazul tiene propaganda en bardas, carteles, espectaculares, en pantallas, pendones, mediante brigadas de jóvenes que en bicicleta o con mantas promocionan al espirante en cruceros viales, además de contar con mensajes en medios electrónicos y hacer un reparto masivo de gorras, botones y playeras, entre otros objetos.
En toda esa propaganda se reproduce el lema: “Ganas más con Pepe Bulas”, en lo que es un mensaje en alusión a que el panista está relacionado con altos funcionarios del gobierno federal, luego de que fue secretario particular del llamado “caballo negro”, es decir de Alberto Cárdenas Jiménez, el titular de la Sagarpa, y quien se ha destacado por no entender los problemas del campo.
Incluso se han pintado algunas bardas con leyendas a favor del PAN sin el consentimiento de los propietarios.
Si los consejeros del IFE quieren demostrar que no solamente se dedican a fiscalizar al PRI y al PRD, deberían de empezar a revisar lo que pasa con la campaña panista de Tehuacán.
Pero sobre todo, indagar de ¿De dónde viene el dinero? Sería muy grave que Bulas Montoro estuviera utilizando sus relaciones con panistas del gobierno federal para financiar su campaña.
Lo interesante de este caso, es que a pesar de esa abrumadora campaña propagandística la promoción de Bulas Montoro no despega.
En las encuestas, el panista sigue abajo en las preferencias electorales de la abanderada priista María del Carmen Izaguirre Francos, mejor conocida como Carmenchu, pese a que muchos priistas no estuvieron de acuerdo con su designación.
El problema principal es que la campaña de Bulas Montoro está dirigida para que primero lo conozcan los propios panistas del distrito de Tehuacán, quienes no fueron tomados en cuenta para designar al abanderado.
Y que luego lo conozca el grueso de la gente, ya que el ex secretario de Cárdenas Jiménez nunca antes había hecho un acto público para darse a conocer, hasta que decidió regresar a su terruño para buscar ser candidato.
Por si fuera poco, el candidato llegó a hacer su campaña con su propio grupo y desplazó al Comité Municipal de Tehuacán, el cual es encabezado por Efrén Juvencio Pastrana, quien fue presidente de Coapan.
La gente de Bulas ignoró al dirigente panista bajo el argumento de que no tiene experiencia en el manejo de campañas. Tal vez tengan razón. Pero se les olvida que la comunidad de Coapan es uno de los bastiones del albiazul, donde hasta hace poco la mayoría de la gente votaba por Acción Nacional.
Y no se dan cuenta que Efrén Juvencio Pastrana es un líder de dicha población.
El equipo de Bulas Montoro está haciendo proselitismo con el apoyo del grupo político del delegado de Sedesol en Puebla, René Lezama.
Al mismo tiempo, está alejado del grupo del ex edil y actual funcionario del Infonavit, Felipe Mojarro.
Lo que no percibe el equipo del candidato, es que en muchas zonas no solamente del municipio de Tehuacán sino en general del distrito, Felipe Mojarro ejerce un importante liderazgo.
Hasta ahora, el termómetro político de Tehuacán indica que en la primera semana de campaña por discurso y carisma, Carmenchu se lleva de calle al soberbio José Manuel Bulas Monto.
El PAN quiere seis distritos
Una versión que ha corrido en los últimos días es que en semana santa un integrante del gabinete federal vino a Puebla y se entrevistó con funcionarios del gobierno del estado para comunicar un mensaje del jefe del Poder Ejecutivo, Felipe Calderón, en el siguiente tenor:
“El presidente quiere seis distritos de Puebla para el PAN, incluidos los cuatro de la capital”.
Y que de manera sutil soltó la amenaza que la colaboración o el rechazo a esa propuesta se reflejaría en la forma en como fluyen los recursos del presupuesto federal al gobierno de Puebla.
Que se recurrió a esa vía debido a que ya se agotó el acuerdo de 2006 mediante el cual se permitió en ese año que el PAN ganara la mayoría de distrito en Puebla a cambio de que el albiazul congelara el Lydiagate.
Esa versión no incluye cuál fue la contestación que le dieron al enviado presidencial.
¿Será esto cierto?
Lo sabremos hasta después de las votaciones.