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Ya desde antes de ser bloguero era mitómano. Una de mis mentiras favoritas sigue siendo el decir que escribo. Un día, por me-ra casualidad, llegué a una comunidad virtual de personas con mi mismo problema. Su nombre es La Página de los Cuentos –www.loscuentos.net– y todos sus usuarios son cuenteros locales. Además de consultar los textos de los aspirantes a escribanos, los visitantes pueden leer a los cuenteros invitados, personajes con apellidos extraños co-mo Benedetti, Borges, Cortázar y Rulfo.
Literatura en la red podemos encontrar en infinidad de sitios. Ya sean textos publicados primero en formato tradicional y lue-go transformados en materia binaria; o pa-labras que nacieron en y para internet. No obstante, los nombres que reciben estos es-critos tienen su origen en los que la literatura ha usado por siglos: cuento, novela, poe-ma o haiku.
Lo que sólo la red ofrece es la blogonovela, creación atribuible al periodista y escritor de Mercedes, Buenos Aires, Her-nán Casciari. Su primer trabajo bajo esta definición llevó por título Weblog de una mujer gorda, donde Casciari se convertía en Mirta Bertotti, ama de casa de 52 años que posteaba su día a día en un blog. Como si se tratara de una bloguera cualquiera, la Mirta contaba a sus lectores –un par los primeros meses, una legión al final de su actividad– sus peripecias; las de sus hijos Na-cho, Caio y Sofi; las de Zacarías, su marido desempleado y un poco bruto; Américo, su suegro de 80 años, drogadicto e italiano; y las de sus vecinos del barrio.
7 de octubre de 2003 –Esta tarde por fin me la encontré a la Sofi sola en casa, y aproveché para preguntarle sobre la bombacha con boladitos que le encontré (el tema no se me perdió de vista).
Le digo:
–Olvidate que soy tu madre, ahora soy tu amiga, ¿vos te revolcás con un muchacho, cierto?
Que no, que sí, que pim pum pam, y al final terminó claudicando. Confesó la pe-rra que revolcarse no, pero que ha tenido tocamientos con un tal Manija, el hijo del carnicero.
Yo tomé aire y le dije:
–Gracias por decirme la verdad, Sofi... Y ahora olvidate un segundo de que soy tu amiga– y la estampé contra la heladera de un sopapo.
Ya pasaron dos horas de eso, y todavía me duele la mano. ¡¿A quién salió tan puta la guacha?!
Luego del éxito de la familia Bertotti, el experimento ha dado una obra de teatro en Argentina, ediciones en papel en varios idio-mas en Europa y América y próximamente una película, dirigida por Juan José Cam-panella, responsable de la nominada al Ós-car, El hijo de la novia (2001). Además, en 2005 la bitácora electrónica fue merecedora del segundo Concurso internacional de weblog de la Deutsche Welle The BOBs (por sus siglas en inglés).
Según Casciari, lo que más le sorprendió del reconocimiento fue que su blog era “tan escasamente tecnológico, o para decirlo me-jor, tan poco moderno y sin ninguna connotación social. Yo siempre creí que estos premios los ganaban únicamente los proyectos que tenían una cierta nobleza, los que salvaban vidas y esas cosas”. Yo no sé si salve vidas, pero lo que definitivamente logra la Mirta es provocar carcajadas capítulo tras capítulo.
Dos años después de ser laureado por la televisora alemana, el argentino escribía en El País –tras otras tantas disertaciones so-bre el tema– que algunas de las principales características de la blogonovela son que sucede en tiempo real, que los lectores pueden interactuar con la historia a través de los comentarios del sitio y que “finalmente, lo más importante de todo, el autor no aparece nunca mencionado dentro del territorio de la ficción”.
“Se trata, sencillamente, de un espec-táculo en vivo... La blogonovela es mientras ocurre, y en tanto un grupo humano compacto le esté prestando atención”. En ese caso, afirman algunos, cualquier bitácora personal puede ser una blogonovela. Juan Julián Merelo, académico de la Universi-dad de Granada, piensa así.
“Cualquier blog con un narrador bien de-finido, sea o no ficticio y que describa vi-vencias personales, podría ser una blogonovela. Pero en realidad, la blogonovela no existe. Existen las blog–personas; personas en el sentido de personajes, de identidades que existen de forma independiente a quien las crea...Y, a partir de ahí, en realidad, cualquier blog, o la mayoría, son una blogonovela. En ellos se va desarrollando un personaje a lo largo del tiempo... Si en algo se pueden diferenciar las blogonovelas versión Casciari de las blogonovelas según las veo yo, es en la calidad. Está claro que Her-nán pone un listón bastante alto, al cual ni llegamos ni podemos llegar el resto de los mortales”. Todos somos personajes en la red.
Para reír con la Mirta y descubrir cómo se juega el soreting, deporte del que Caio es campeón, regalate una visita a www.mujergorda.bitacoras.com. Para mentarle la ma-dre al megalómano de esquizzo (así con mi-núscula) o para que te recomiende discos y películas disponibles en Torrent, mándale un emilio a esquizzo@gmail.com