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Viernes, 8 de mayo de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Atlixco
 
 

La solución de la vida en los habitantes de Atlixco está en la Unión Americana: especialista

 
MIGUEL ÁNGEL DOMÍNGUEZ RÍOS

Para la investigadora María da Gloria Marroni, la resistencia de las mujeres de este municipio para volver a los contextos de origen, tras su salida a Estados Unidos, y sobre todo cuando estos escenarios se basan en relaciones demasiado opresivas y patriarcales, representa un peligro en la autonomía conquistada por ellas.

La migración, añadió, puede actuar como un factor positivo de cambio en los afectos de género, pero no de manera automática. “Una parte importante de las controversias se refiere a la persistencia de las prácticas cotidianas en estas relaciones. La conclusión de  la mayoría ponderaron la variedad de factores que pueden interferir en una u otra dirección”.

De los escenarios familiares analizados en su trabajo de campo, Marroni obtuvo proyecciones de algunas tendencias ya manifestadas. “A corto plazo, el sueño americano continuará alimentando el imaginario de los habitantes de la región y los flujos seguirán nutriéndose de una cada vez mayor y más diversificada gama de sujetos dispuestos a alcanzarlo. El incremento de la demanda de trabajo migrante en la unión americana, y en particular en Nueva York, de la industria restaurantera y del empleo en servicios de proximidad, son elementos estructurales que garantizan la viabilidad de estos proyectos migratorios”. 

La crisis ya permanente de la agricultura campesina en el valle o la necesidad de una mayor inversión en los cultivos florales, considerada la mejor apuesta para el desarrollo agropecuario de la zona, actúan también como un propulsor de nuevos desplazamientos. “A nivel motivacional y comunitario, se cumple igualmente el cometido de poner el sueño americano al alcance de la mayor parte de los habitantes de la región”.

El incremento de las medidas de control fronterizo para restringir el cruce de indocumentados difícilmente conseguirá su objetivo, pero tendrá otras consecuencias en la dinámica migratoria local, advirtió la especialista. “Una de las más visibles es el cambio en los patrones de circularidad de los migrantes. Se consolidará la tendencia al espaciamiento del retorno a México frente al aumento de los riesgos y de los costos del reingreso a Estados Unidos”. 

En este sentido “se observará una propensión al establecimiento de los migrantes en la unión americana. Situación que converge con el gran número de jóvenes solteros, hombres y mujeres, que constituyen familias en aquel país. Estos nuevos núcleos matrimoniales disminuirán, posiblemente, sus contactos con la región”.

La mayor presencia de las mujeres en las corrientes migratorias es uno de los hechos que configura nuevas relaciones familiares en los escenarios del valle de Atlixco. “Destaca en especial la apertura de estos grupos al desplazamiento de las jóvenes solteras, donde hasta poco tiempo antes había una oposición férrea a ello. Como es ampliamente admitido en la literatura, esta resistencia se centraba en el caso de la migración internacional, ya que en la movilidad interna rural–urbana, las mujeres no sólo eran las principales protagonistas, por el contrario, su salida era estimulada por las madres, los padres y hasta los hermanos”.

Surge entonces la interrogante, abundó Marroni: “¿hasta qué punto las nuevas dinámicas migratorias en condiciones de globalización y de las actuales relaciones México–EU diluyen los límites entre la migración interna y externa? Si esto es así, ¿ello favorece la inserción de las mujeres en los flujos internacionales?”

Tampoco se puede ignorar la mayor participación de las mujeres con hijos en el circuito Nueva York–Atlixco, y las dificultades del cruce para los niños debido a la militarización de la frontera del lado estadounidense. “En consecuencia, se observará una mayor separación de los pequeños de sus madres y la evidente transferencia de su cuidado a otros familiares con algunas de las implicaciones ya ilustradas”.

Otras resonancias de indispensable señalamiento “es vislumbrar cómo la nación huésped, Estados Unidos, se ahorra el costo de reproducción de la fuerza de trabajo apropiándose de ella en edad productiva, cuando los hijos de estas mujeres se convierten, a su vez, en migrantes. Uno de los primeros costos de este arreglo es el emocional–afectivo. Ya sociólogos destacan, para el caso de las migrantes en España, como ellas deben abandonar la atención de sus descendientes en sus hogares para dedicarse a cuidar, de manera asalariada, a los pequeños de otras en los países de acogida”.

En términos de los costos sociales y emocionales de este modelo migratorio habría que destacar, por último, “la situación de los ancianos y, sobre todo, de las mujeres mayores. Son ellas las que enfrentan los riesgos más altos al permanecer solas y vulnerables en sus comunidades de origen. Impresionan los relatos depresivos de mujeres que han tenido varios hijos y que se encuentran en esta situación”. 

Por eso “la apelación a normas tradicionales de lealtad de los hijos para con los padres ancianos. Ésta debe ser entendida como una reivindicación justa a una vejez digna. “Significa, también de manera contradictoria, una injerencia en el derecho de las nuevas generaciones de construir sus vidas en función a sus propias aspiraciones”. 

“El panorama evidencia la destrucción de la solidaridad anterior predominante en estas sociedades y su sustitución por mecanismos individualizantes de reproducción en un Estado que no garantiza la protección de sus ciudadanos”, lamentó.

Por todo ello, asumió Marroni, la migración de mujeres adultas mayores en Atlixco para reunirse con sus hijos en Estados Unidos, y en cierta medida con el marido, cuando esto es posible después de largos años de separación, representa uno de los patrones emergentes de migración a considerar. “Sin embargo, difícilmente los descendientes de estas mujeres serán partícipes de su proyecto migratorio. Ellos ya son lo suficientemente autónomos para tener sus propios planes, que no coinciden necesariamente entre sí o con un proyecto familiar colectivo”.

En conclusión, “los principales escenarios familiares en la región parecen confluir en la separación de los diversos miembros de ese núcleo, quienes adoptan diferentes patrones de comportamiento para manejar esta separación. éstos implican considerables dosis de amor, solidaridad, desamor y dolor. ¿Quiénes podrían o deberían actuar, y cómo, para fortalecer los primeros, y disminuir los segundos?”

 
 
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