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Lunes, 4 de mayo de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 SEMANÁLISIS 

Por encima de todo

 
Horacio Reiba

Lo del Puebla va más allá de los pleitos de lavadero (perdón, de oficina) y del mismo futbol. De los conatos de renuncia, las amenazas de descenso si no comparecían ante Chivas, la enésima renuncia del Chelís. Cuando hayan pasado los años y se recuer-den estos menesterosos campeonatos me-xicanos de principios de siglo –que no son ni liga ni copa, ni liguillas ni copillas, ni chi-cha ni limonada–, algo de lo que sin duda emergerá en la memoria de los fieles será la extraña situación de este equipo y su guía tan singular; ese dejarse la piel en la cancha como argumento básico no ya de un futbol irregular y tal vez cuestionable, sino de una manera de entender el compromiso con una camiseta, con una hincha-da, con un extraño líder de vestidor, surgido de la raíz más profunda del Puebla y dispuesto a morirse con y por él.

Porque el verdadero contagio de este año, la epidemia que ojalá se hiciese pandemia y fuera capaz de invadir hasta los tuétanos el futbol desvergonzadamente mer-cantil de nuestros días, es ése que inoculó en el Puebla un tal José Luis Sánchez So-lá, joyero de oficio y franja de corazón. Di-cho sea sin desmerecer a los que –como bien dice el Chelís– por su cuenta y con su esfuerzo ganan o pierden partidos, los verdaderos responsables de que el equipo más barato de la Primera División, el peor pa-gado, el que soporta a los dirigentes más ineptos e insolidarios de México –que ya es mucho decir–, haya sido capaz de vencer con su poco o mucho futbol y unos re-daños inmensos, el pronóstico que lo se-ñalaba como abocado número uno al descenso. Y no ahora, sino desde que hace dos años ascendió, sin apenas maquillar su tí-pico talante de Primera A ni disfrazar su apasionado modo d ejugar con ropajes de marca. Dicho sea todo esto con la esperan-za de que para el próximo torneo los dardos del pesimismo apunten por fin hacia otro lado. Y ojalá fuera porque el Chelís y el grueso de su valerosa tropa siguen en pie, y con la franja y todo lo demás en su sitio.

Apestados. Qué les parece la solidaridad conmovedora de la gente de la Conmebol,  tan dispuesta siempre a echar una mano a quien lo requiera y a la vez tan discreta y amiga, tan enemiga del ventajismo y el es-cándalo. Seguramente no contaban con que el muy mediocre San Luis y el irregular Guadalajara en medio de su campaña más pobre de los últimos años se colaran les a los octavos de final de la Copa Libertado-res. Pero como lo hicieron y experiencias recientes marcan como rivales por lo me-nos incómodos a los clubes mexicanos pa-ra los de Sudamérica, los últimos días han traído noticias abundantes sobre los “temo-res” de aquellas dirigencias para viajar a México –primero–, y luego para recibir en sus hospitalarios países a nuestros futbolistas. Como la propuesta de las directivas aztecas  por jugar de “locales” en Estados Unidos o Costa Rica fue rechazada de pla-no, y la de Conmebol para hacerlo en Co-lombia recibió la inmediata negativa de la federación de ese país, el tema ha quedado en suspenso. Y pendiente del cielo raso la espada de Damocles de una posible eliminación sin jugar de Chivas y San Luis por motivos de salud...preventiva.

 

Márquez, tronado

Como es ya bien sabido y exhaustivamen-te comentado, en el minuto 52 del Barce-lona–Chelsea el menisco exterior izquierdo de Rafael Márquez hizo crack, y el cen-tral mexicano causará baja durante tres me-ses por lo menos. Quién sabe qué esté pa-sando por la mente de Javier Aguirre: aparentemente pierde al jugador mexicano con más reconocimiento internacional y un hombre fundamental para el Tri. Pero vistas las aportaciones recientes de Márquez a la selección –declaraciones, errores, nervios, expulsión–, a lo mejor el Vasco está librándose de un problema. Lo interesante sería que existiera algún jugador joven y con clase, ansioso de mostrar sus cualidades como ocupante del hueco. Pero por ahora, semejante joyita no se avizora.  

 

Mal sabor

Las semifinales de la Champions League –partidos de ida– no arrojaron más que un golecito, además de poquísimo futbol y nulo espectáculo. En el Camp Nou, el Barça perdió los papeles, apretados sus hombres por el marcaje perruno de un Chelsea que sólo salió a defenderse y pegar, ante la com-placencia de un árbitro lamentable (el alemán Stark). En Old Trafford, el Arsenal ofreció el peor rendimiento que de los últimos años. Y no sería mucho mejor el del ManU, que ganó apenas por 1–0 con el gol del irlandés O’Shea. En realidad debió go-lear, pero sus hombres andaban con la mi-ra desviada y se dejaron envolver por el juego dormilón del de enfrente. Londres, entre martes y miércoles, será el doble esce-nario de la definición.

 

Memorable

Pero el Barcelona se desquitó con creces el sábado, en el Bernabéu. Cuatro pun-tos de ventaja lo separaban de un Real Ma-drid infinitamente menos dotado para el arte, pero con credenciales de 17 triunfos y un empate en sus últimos 18 partidos de liga. Para los blancos, el gol de Higuaín a los 14 encendió una esperanza efímera y vana, como evidenciaría el rápido empate de Henry (’16) y el fulminante frentazo de Pujol (’20) que desniveló en el marcador, lo que desnivelado estaba en la cancha, don-de los blaugranas campearon a sus anchas hasta redondear un marcador de escándalo. El 1–2 fue ampliado cuando Xavi robó un balón a Diarrá que Messi se llevó para fusilar a Casillas. 1–3 al final del primer tiempo e idéntica ración en el complemen-tario: de nuevo marcó primero el Madrid, pero más tardaron sus compañeros en palmotear a Sergio Ramos –que había rematado de cabeza ante un estático Valdés un lanzamiento de falta desde la derecha de su ataque– que Xavi en proyectar a Henry para que este colocase un suave remate sobre la salida desesperada de Iker Casi-llas. Y a ese gol sumó otro Messi, en so-berbia acción individual, y uno más el cen-tral Piqué, resolviendo por su cuenta con serenidad pasmosa un centro de Eto’o con el que se enredaron portero y defensas me-rengues. Gran rendimiento del Barcelona como conjunto, sobresaliendo en lo individual Messi, Xavi y Piqué, con Henry, Iniesta y Abidal en el escalón inmediato. Nunca en la historia había anotado seis el Barça en el campo de su acérrimo rival. Y pocas veces un equipo fue tan superior a los demás como en esta Liga 2008–09, prácticamente definida con los siete puntos de ventaja para los pupilos de Guardio-la y tres partidos por jugar.

Fue una noche realmente gloriosa. 

 

 
 
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