Hoy, las oportunidades para estudiar cine en Puebla son mayores a las que existían hace 10 años, y aunque la ciudad no está lejos de contar con una licenciatura bien estructurada en esta materia, existen ciudades como Xalapa, Guanajuato y Morelia que le llevan ventaja a la Angelópolis, cuenta Carlo Corea, egresado del Centro de capacitación cinematográfica (CCC) y realizador de La cañada, proyecto ganador del primer festival Aquí y en corto en 2004.
Cuando el cineasta tomó la decisión de dedicar su vida al séptimo arte, la única opción que encontró en su ciudad natal fue un taller facilitado por un crítico en la Casa de cultura. “En 1997, cuando hice el examen para el CCC, me di cuenta que cualquier chavo del Distrito Federal me llevaba mucha ventaja simplemente porque tenía acceso a la Cineteca nacional, a más talleres y muchas otras cosas que en Puebla no había”. Actualmente, Corea reside en la capital poblana pero la mayor parte de su actividad profesional la realiza en el DF.
Además de participar en producciones audiovisuales de todo tipo, el joven poblano ha dedicado los últimos años a impartir talleres sobre cine en diversas partes de la República. El próximo de estos cursos lleva por título De cero a cine, el cual ofrecerá en el Complejo cultural universitario (CCU) de la UAP del 16 de mayo al 18 de julio.
A decir de Corea, para que Puebla logre despuntar en el terreno cinematográfico y deje de ser una ciudad satélite de la capital mexicana es necesario que la Angelópolis encuentre su fortaleza y la desarrolle. Como por ejemplo, convertirse en una comunidad de guionistas importante. “Las historias de la provincia son diferentes a las del DF y el país las debe conocer”.
De cero a cine
En Puebla hay gente muy talentosa, pero muy poca con experiencia real en producción cinematográfica, opina Corea. “El cine se aprende haciendo cine”, comenta. Por otro lado, los talleres existentes en provincia regularmente no saben abordar la parte teórica del cine, el contenido, y por ello se enfocan en lo técnico. Con De cero a cine, el realizador pretende encontrar ese equilibrio entre ambas partes y “dar todo el panorama de una película desde la idea inicial hasta su exhibición en salas para que el alumno salga con el espectro completo”.
En palabras de Corea, su taller sirve para tres tipos de personas. Para aquellas que creen que quieren hacer cine pero no saben cómo es en realidad, les ayudará a tomar una decisión al respecto. Para las que ya saben que quieren hacer películas, el curso les proporcionará las herramientas para hacerlas. Y finalmente De cero a cine enseñará el rigor y la disciplina del séptimo arte a todas aquellas personas que piensen o no dedicarse al séptimo arte. “El cine es difícil, caro y urgente y por ello ha creado procesos rigurosísimos que sirven a cualquier persona de cualquier disciplina”.
Además de Corea, quien coordinará todo el proyecto e impartirá las clases de guión, dirección de actores, puesta en cámara y edición, el taller contará con la presencia de otros egresados del CCC con quien el poblano ha trabajado en varios proyectos. Gilberto Nava estará encargado de las sesiones sobre sonido; Marc Bellver compartirá sus conocimientos sobre fotografía; Julián de Tavira será el encargado de la clase de asistencia de dirección; Andrés Castañeada de la de producción; y Tihuí Arau de la de dirección de arte.
Desde la segunda sesión, correspondiente a guión, los talleristas sembrarán la idea para el cortometraje que desarrollarán a lo largo de las 10 sesiones de 4 horas. Fuera del aula, sin embargo, el trabajo continuará por muchas horas más. Corea hace hincapié en que el director de la película no será él sino que será seleccionado de entre los mismos participantes.
“A veces se decide que el guionista sea el director, o el que se ve más experimentado. O resulta que entre todos dirigen, decidiendo de qué secuencia se encarga cada uno. En ocasiones este último camino dificulta el proceso, en otras fluye muy bien, pero definitivamente enriquece al producto final. En cualquier caso yo no dirigiré ni escribiré el guión. Yo soy más bien como el coach de boxeo que desde las cuerdas le grita al boxeador qué debe hacer. Pero al final, los talleristas son los que sueltan los golpes”.
Para mayores detalles sobre costos, inscripciones o probables cambios en las fechas, los interesados pueden comunicarse al 153 1343 o al 229 5500, extensión 2350, del CCU o con Alejandro Jiménez al 0442224 47 2891.