Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Lunes, 27 de abril de 2009
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

Rosalba cumplió 41 años como educadora

 

María Rosalba González tuvo la oportunidad de dar clases en primaria y secundaria, pero el nível que más le agrada es el preescolar  n  Foto Alejandro Ancona
VÍCTOR HUGO VARELA LOYOLA

Aunque tuvo la oportunidad de impartir clases en primaria y secundaria, María Rosalba González Nieves asegura que el nivel que más le gusta es el preescolar, pues es ahí donde se enseña a los menores las bases para un buen aprendizaje y porque en esta etapa “el niño es totalmente limpio. Es una criatura a la que podemos moldear”, dice.

En enero de 2008, María Rosalba cumplió 40 años de servicio en el sector educativo y este año inició los trámites para su jubilación. El viernes 24 –Día de la Educadora– recibió un reconocimiento por cuatro décadas de labor por parte de autoridades del sector y de la Sección 55 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Originaria de Santiago Tepectipac, municipio de Totolac, esta educadora cumplió todos los niveles que implica el servicio educativo, pues aunque su formación fue para docente de primaria, tuvo la oportunidad de dar clases en secundaria y en preescolar, para lo cual acudió a cursos de especialización.

De hecho, considera que la mejor forma de brindar un servicio de calidad a los menores es capacitándose constantemente y leyendo mucho sobre las necesidades que tienen los alumnos. De ahí que María Rosalba recomienda a las educadoras jóvenes a que se actualicen permanentemente.

–¿Qué diferencia hay entre uno y otro nivel educativo?

–Es mucha la diferencia. El trabajo en primaria es de los niños y la labor en preescolar es totalmente de la educadora.

“Es una responsabilidad muy grande, porque en preescolar es el primer desprendimiento del niño de la casa a la escuela. Ahora ya tenemos la ventaja de que nuestros pequeños van de guardería, de estancias infantiles y ya no hay tanto problema, pero cuando inicié, hace 41 años, los niños pateaban, lloraban y uno tenía que hacer el rol de educadora y de madre de familia al mismo tiempo”.

–¿Ha cambiado la forma de educar en preescolar?

–Creo que es cuestión de concientizar a las maestras, porque ahora nuestros pequeños están más desenvueltos, el niño ya no es el de antes. Realmente al niño en preescolar no se le enseña nada, solamente se va puliendo, porque a esa edad sabe hablar, comer, correr, bailar, lo que necesitamos es pulirlos e irlos guiando.

–¿Qué recomendaría a quienes empiezan en este trabajo?

–Tenemos que leer, más que nada informarnos sobre lo que realmente necesitan los pequeños. Ellos necesitan de la atención de nosotros.

“La educación debe ser integral y la educación que se les dé en preescolar debe continuarse en primaria, no debe haber ninguna separación. En el jardín de niños se les da de alguna manera los cimientos, y en la primaria es un seguimiento y así como en otros niveles”, expone Rosalba.

–¿Qué nivel le gusta más?

–Preescolar, porque el niño es totalmente limpio. Es una criatura que la podemos moldear, que necesita mucho de nuestro apoyo. Es la etapa en la que si nosotros no los sabemos cuidar se les quedan traumas.

María Rosalba crió cinco hijos, dos de ellos fueron adoptados, y actualmente tiene siete nietos, refiere.

–¿Qué opina sobre la versión de que la escuela es el segundo hogar de los alumnos?

–Es verdad, le puedo decir que en preescolar se hacen los dos papeles: el de madre y el de maestra. En ese nivel hay niños a los que les hace falta afecto, hay muchas criaturas abandonadas, que viven con los abuelos y encuentran refugio precisamente en la educadora.

–¿Cómo combinó su labor de madre de familia y docente?

–Tuve la fortuna de contar con el apoyo de la suegra, quien cuidó a mis hijos. La carrera la hice soltera y los demás cursos que tomé fueron intensivos para no abandonar a mis hijos.

–¿Aplicó los métodos de enseñanza que aprendió en la escuela en su hogar?

–Un 70 por ciento, cada padre va educando a sus hijos de acuerdo con su manera y a los tiempos. Como maestras adoptamos a los alumnos como hijos, y cada año que nosotros nos despedimos de los niños, es un sufrimiento porque de alguna manera sentimos que se nos van, responde.

–¿Qué le hace falta al subsistema para mejorar?

–Creo que hace falta a las maestras leer, por eso recomiendo que debe fomentarse el hábito de la lectura para saber más de cómo enseñar.

 
 
Copyright 1999-2009 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV