La categoría reina del automovilismo mundial está viviendo el año más loco que se recuerde desde su fundación y puesta en marcha, allá por 1950. Nunca había ocurrido que una escudería debutante arrasara en las dos primeras carreras del circuito, ni que después de celebradas cuatro pruebas encabezara el campeonato quien hace apenas tres meses parecía un piloto de desecho, ni que el campeón reinante tuviera que comparecer ante el tribunal de la FIA acusado de perjurio, ni que McLaren esté explotando por dentro mientras Ferrari acaba d erscatar sus primeros tres puntos del año, algo que hacía 28 años son ocurría. Tampoco existe memoria de un debate técnico tan apasionado como el que se ha registrado en torno a los difusores que llevan en la parte posterior del chasis los autos de Toyota, Williams y Brawn GP, la firma primeriza más exitosa de la historia, creada en pocos meses por el ya legendario ingeniero Ross Brawn y que arrasó en las primeras competencias de 2009. Tantas contingencias juntas lo obligan a uno a ir por partes.
Brawn por Honda
Como se recordará, al cierre del ejercicio anterior, la escudería japonesa anunció su retiro de la F–1. Como tal anuncio creaba un sensible vacío, circularon diversos rumores acerca de gente interesada en acudir al rescate (incluido en algún momento Carlos Slim, que se apresuró a desmentir la especie). Hasta que, casi de la nada, surgió el anuncio de que una nueva firma sustituiría a la dimitente, a partir de un diseño de Ross Brawn, que además de encabezar al cuerpo técnico posee un considerable paquete accionario.
Protesta formal
Desde los entrenamientos preliminares, los constructores veteranos empezaron a quejarse de la tecnología de los nuevos bólidos Brawn GP, que estaban arrasando en las pruebas de campo. El tema central se ubicó en el diseño de los difusores posteriores, que al parecer garantizan un agarre al piso superior al del resto. Y la víspera del GP de Australia (marzo 27: contundente victoria de Brawn GP, que hizo 1–2 con sus pilotos Jason Button y Rubens Barrichello), Ferrari, BMW, Ranault y Red Bull formularon una protesta ante la FIA contra los autos de Brawn, Toyota y Williams. En respuesta, la Federación les solicitó un lapso para profundizar en el estudio técnico de los difusores y fijó el 15 de abril como fecha para emitir su veredicto.
Tormenta en la pista
La segunda carrera del año no concluyó, pues el aguacero que se abatió sobre el autódromo de Kuala Lumpur le quitó al GP de Malasia 23 vueltas, lo que significa que se cubrió menos del 75 por ciento del recorrido original. Por reglamento, el nuevo triunfo de Button le reportó la mitad del puntaje normal. Y lo mismo a quienes entraron detrás: el alemán Nick Heidfeld (BMW–Sauber), su paisano Glock (Toyota), el italiano Trulli (ídem), el Brawn GP de Barrichello, Nikki Rosberg (Williams), Mark Weber (Red Bull) y como 6º el actual campeón Lewis Hamilton (McLaren).
Y en los tribunales
Pero Hamilton se vio envuelto en un incidente con mucha cola cuando, con el auto insignia en la pista, prácticamente se detuvo para que Jarno Trulli lo rebasara, creyendo que el safety car ya se había ido. Al concluir el evento, los comisionados descalificaron a Trulli y su tercer lugar lo heredó Hamilton. El cual, llamado a declarar, se dijo “sorprendido” por la maniobra de Jarno, al que achacó toda la responsabilidad del ilícito. Pero en posteriores vistas se supo que había mentido por instrucciones de su director deportivo Dave Ryan, al que McLaren ha rescindido su contrato. Cuando se reveló que ambos mentían, el escándalo se sumó a la serie de problemas internos de la escudería británica, relacionados con sus pobres resultados en las primeras carreras y la incapacidad de sus servicios de ingeniería y mecánica para superarlos. Hoy pende sobre ellos la apertura de una causa por perjurio que se ventilará a partir de mañana ante el tribunal de la FIA. Y la Mercedes, proveedora de los motores que usan los McLaren, está considerando la posibilidad de romper el contrato que los une.
Veredicto
En lo referente al tan objetado chasis, el 15 de este mes la FIA emitió el resultado de su estudio técnico a las unidades de “La Pandilla del difusor”, como los demandantes habían bautizado a Brawn GP, Toyota y Williams. Y el veredicto niega que estén violando regla alguna. Lo que no solamente certifica la autenticidad de sus triunfos sino coloca en un brete a los demás constructores, a los que llevará meses poder incluir adecuadamente en sus diseños el famoso difusor de dos vías. Aunque con una excepción.
Vettel sorprende
En China llovía casi tanto como en Malasia y el principio de la carrera lo encabezó el safety car para desencanto de la afición, prendida siempre a las emociones de la arrancada. McLaren se presentó con un difusor tipo Brawn, pero la improvisación no ayudó en nada a sus pilotos. También la Renault dotó a Fernando Alonso de un dispositivo similar, con parecido mal resultado, achacable sobre todo a la estrategia de tres paradas que relegaría al español hasta el noveno puesto. La gran sorpresa iba a depararla el joven Sebastian Vettel –ya lo llaman el nuevo Schumacher–, impecable desde la calificación con su Red Bull –que no utiliza el nuevo difusor–, y que dominó la prueba de cabo a rabo. A mayor abundamiento, terminó segundo su coequipero Mark Weber, mientras Jason Button quedaba relegado al tercer sitio. Hamilton, fuera de sí, volvió a entrar 6º, incluso detrás de su coequipero Kovalaine. Y Ferrari –con el abandono de Massa y el 10º lugar de Raikkonen– firmó su peor comienzo de temporada desde 1981. En cambio, Sebastian Vettel es ya dueño de cuatro marcas mundiales al consagrarse como el piloto con menos edad en alcanzar las siguientes metas: primer punto en F–1 (EU 07), pole, podio y victoria (las tres cosas en Monza 08). Y está para cualquier cosa. Por ejemplo, para desbancar a Lewis Hamilton como el campeón más joven de la categoría, lo que lograría si fuese capaz de coronarse este año, hipótesis que no suena descabellada.
GP de Bahrain
Lo de ayer en la pista del emirato sirvió para confirmar varias cosas. Button ganó por tercera vez, pero Vettel se colocó inmediatamente detrás. Hamilton obtuvo meritorio cuarto puesto, antecedido por Trulli. Y Ferrari ya puntuó, gracias al 6º lugar de Raikkonen. Los Brawn continúan inalcanzables, pero la campaña de Red Bull y el hecho de que cuente con el manejo de Vettel y la innovadora ingeniería del inglés Newey le permite contemplar con optimismo la fase europea, que comienza el 10 de mayo en Barcelona.