Rechazada por muchos, cuestionada por expertos, saboteada por trabajadores de la educación de algunos grupos adheridos a alguna de las fracciones que se aglutinan en torno a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la Secretaría de Educación Pública federal aplica por tercera ocasión la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE). Diseñada según términos oficiales para “además de promover una cultura de información, transparencia, evaluación y rendición de cuentas, está orientada a buscar la mejora de los procesos educativos, identificando las áreas en las que los padres de familia, los docentes y directivos, los estudiantes y las autoridades educativas de todo el país, debemos trabajar más por la calidad de la educación.”, la prueba hasta ahora, contrario a los propósitos institucionales, no ha servido para transformar ni planes ni programas de estudio y ni mucho menos actitudes de los trabajadores frente a grupo ni procesos educativos..”
Cuestionada por el uso mediático, apartado aparentemente de los propósitos de la política formulada por las autoridades, la prueba ENLACE refuerza la molestia de madres, padres de familia y otros actores del proceso educativo, en contra de quienes socialmente aparecen como únicos responsables del escaso rendimiento escolar de niñas, niños y adolescentes: los maestros.
Instrumentada con posterioridad a la aplicación de evaluaciones internacionales a las que se adhirió México en la etapa de Miguel Limón Rojas (ex Secretario de Educación Pública) y Ernesto Zedillo Ponce de León, ex titular del ejecutivo federal (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, PISA) , la prueba ENLACE refuerza percepciones derivadas de la evaluación académica auspiciada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ; que alumnas y alumnos mexicanos en su mayoría, carecen de las competencias necesarias para enfrentar con éxito los retos de la vida diaria, que su desempeño les ubica entre los últimos de los evaluados por abajo del rendimiento mostrado por alumnas y alumnos de países con mucho menor desarrollo económico que el nacional y que el sistema educativo mexicano es un desastre en el que destacan con luz propia los docentes, protagonistas cotidianos de la historia educativa.
Así, es explicable que tirios y troyanos, que miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) lo mismo que disidentes identificados como de la CNTE se opongan a una medida decidida por las autoridades educativas de la administración federal sin la participación clara Elba Esther Gordillo Morales, quien en su momento habría expresado, criticando inferencias sociales, la necesidad por crear una norma oficial mexicana que midiera el desempeño de los profesores afiliados a la organización magisterial.
Pero que evaluar, como evaluar, para que avaluar en diferentes momentos y aspectos del proceso educativo incluidos el de la planeación, la programación, el control, el del aprendizaje, el de los desempeños de alumnas, alumnos, trabajadores y trabajadores de la educación, autoridades y sociedad incluidos de manera directa madres y padres de familia. ¿Cómo lograr que efectivamente las evaluaciones de diferente grado y situación y naturaleza se conviertan en la base de la planeación y programación educativa en escuelas, medios de comunicación y para las autoridades del sector educativo y no sirvan únicamente par(a denostar el trabajo desarrollado por centenares de maestras y maestros?
Tal pareciera que derivado de la aplicación de la prueba ENLACE y la publicación de los resultados, la sociedad mexicana más que buscar el remedio a través del inicio de un proceso de mejora continua institucional se empeñase en señalar, a las y los trabajadores de la educación, culpables tomando en solo en consideración los resultados obtenidos por niñas, niños y adolescentes.
Cierto es que este es un método al que se puede recurrir para medir el desempeño de los y las docentes y que existe una franca relación entre el desempeño de los referidos y los logros alcanzados por sus pupilos, sin embargo, posturas como las externadas por el grupo denominado Mujeres por la democracia (http://mujeresporlademocracia.blogspot.com/2009/04/27–razones–para–no–aplicar–la–prueba.html) señalan a través de su blog que esto no es así necesariamente y que existen además, “27 razones para no aplicar la prueba ENLACE, EXANI, EGEL, EXCALE, PISA, LLECE, TIMMS:”, que inciden en el rendimiento de los y las escolapias entre las que destacan; desigualdades económicas y sociales, geográficas, de marginación, de subordinación, alienantes, de selección, etc., a las que podemos sumar las propias de las instituciones educativas, las relativas a planes y programas de estudio, equipamiento escolar, de disposición de los y las estudiantes y otras de carácter ideológica.
Sin embargo, recuento parcial de resultados, la actitud de los y las docentes siempre se encontrará en el centro de la discusión, pues ellos son, otras características al margen, los protagonistas del suceso educativo.