Con obra de Gabriel Figueroa, Alejandro Arenas, José Cano, Flor de María Rico, Adriana Vázquez, Juan Carlos Garita y Jorge Vértiz, fue inaugurada la exposición colectiva Las Cumbres de Maltrata, paisajes ferroviarios que se exhiben en el coche express 12178, ubicado en la sección de andenes del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos (11 Norte 1005). Esta selección, nos permite tener una visión de la situación del patrimonio tecnológico y natural de las cumbres, donde queda en total evidencia la belleza estética de cada unos de los elementos de su entorno, en la mirada de estos siete artistas de la lente.
La muestra, inaugurada la noche del jueves es organizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero (CNPPCF/MNFM).
En mayo de 2008 el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos organizó una caminata por la antigua ruta del Ferrocarril Mexicano, en el tramo que va de Boca del Monte, Puebla, a la Subestación eléctrica de Maltrata, Veracruz, mejor conocido como Las Cumbres de Maltrata. En ella participó un grupo de fotógrafos que registraron minuciosamente la situación actual del patrimonio ferroviario, edificado hace 137 años, que ha estado fuera de servicio por casi tres lustros. A pesar de ello, aún conserva esa magnificencia de la obra de ingeniería con sus túneles y viaductos de la subestación eléctrica del único ferrocarril electrificado en su época.
A manera de antecedente histórico, hay que recordar que el municipio de Maltrata es una zona montañosa enclavada en la Sierra Madre Oriental, que en el siglo XIX fue la primera línea establecida del Ferrocarril Mexicano, que constituyó un hecho de gran significado histórico. Con la llegada del ferrocarril se introdujo y desarrolló una tecnología para su construcción y operación; entre las planicies y las playas veracruzanas, construyó en toda la línea una importante infraestructura –incluyendo el ramal a Puebla–, 10 viaductos, 55 puentes de acero y unos 90 de madera, 360 alcantarillas y 16 túneles.
Entre los puentes más espectaculares se cuentan los del Metlac, Atoyac, Chiquihuite, Soledad, San Alejo y Paso del Macho. Notables son también los túneles y viaductos del Infiernillo y Wimer en la zona de las cumbres de Maltrata. Éstos permitieron por más de medio siglo que la fuerza del vapor remontará esa barrera natural.
De acuerdo con José Antonio Ruiz Jarquín, jefe de museología del CNPPCF/MNFM, en el siglo XX, en la década de 1920, las cumbres de Maltrata vuelven a ser testigo de una innovación tecnológica para el Ferrocarril Mexicano, que con el propósito de resolver los tiempos y costos de operación de tráfico que imponía el paso por las cumbres con las viejas locomotoras de vapor Fairlies, la compañía decide electrificar la línea entre Esperanza, Puebla, y Paso del Macho, Veracruz. Es así que en junio de 1924 llegaron a México las primera locomotoras eléctricas y fue hasta el 6 de octubre cuando se realizó el primer recorrido de Orizaba a Maltrata y hasta 1928 en que quedo concluido la electrificación de toda la zona montañosa.
En 1972 el tramo electrificado fue suspendido y posteriormente, en 1994, con la rectificación de la línea férrea por la ruta de Acultzingo, el ferrocarril dejó de pasar por Maltrata, quedando parte de la infraestructura ferroviaria en absoluto abandono, sólo como testimonio del desarrollo tecnológico en México.