Dentro del movimiento magisterial de Puebla en las últimas semanas se ha venido librando una confrontación entre dos corrientes, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) –que es la disidencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)– y el Consejo Democrático Magisterial Poblano (CDMP), pues la primera de estas organizaciones ha intentado llevar el conflicto al plano violento, y por esa razón, por lo menos en lo que respecta a la sección 51, se le ha cerrado al paso a dos células de dicha agrupación provenientes de Michoacán y de Oaxaca.
Y es que el comportamiento de esas dos células de la CNTE huele a un estrategia de Elba Esther Gordillo para provocar la represión del gobierno del estado en contra del CDMP, de manera similar a como ocurrió el año pasado en Morelos.
Los grupos de la CNTE arribaron a Puebla desde mediados del año pasado. Provienen principalmente de la zona 18 del SNTE de Michoacán y han logrado tener mayor incidencia entre profesores del SNTE 23. Estas células llegaron promoviendo un rechazo a la Alianza por la Calidad Educativa (ACE), y aunque consiguieron penetrar en zonas de la Sierra Norte, no se les puede considerar como los líderes del movimiento disidente.
Durante los primeros meses del movimiento había una relación respetuosa entre el CDMP y la CNTE. Sin embargo, hace tres semanas esto empezó a cambiar.
Quienes encabezan las células de la CNTE y se han estado reuniendo con grupos de profesores han desplegado el discurso radical en el sentido de que es necesario romper toda negociación, todo contacto, con el gobierno de Mario Marín Torres, además de que se deben tomar medidas enérgicas, como es la toma de carreteras y de escuelas. Es decir, hay que entrar a la confrontación total, que incluye prepararse para responder violentamente a cualquier operativo de la fuerza pública.
Es decir, quieren que se dé el mismo escenario que ocurrió en Morelos, que fue el primer estado en donde se rechazó la ACE.
Hace dos fines de semana, cuando funcionarios de la Secretaría de Gobernación y un reducido grupo de granaderos intentaron recuperar los edificios de las secciones 23 y 51 del SNTE, curiosamente los enviados de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación reaparecieron y desplegaron mensajes de que ante ese comportamiento había que responder con violencia.
Un día después de que la Policía pudo tomar el control del edificio principal del SNTE 51, los dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se presentaron a una asamblea del Consejo Democrático Magisterial Poblano y exigieron entrar. Cuando les dijeron que eso no era posible pues se estaban discutiendo las estrategias a seguir, los dirigentes de la coordinadora amenazaron con lo siguiente:
Dijeron que convocarían a una manifestación de maestros para denunciar que el CDMP se había vendido y que ya no quería dar la lucha.
Al final los dejaron pasar a la asamblea y los miembros de la CNTE fueron rechazados en su propuesta, la cual consistía en que era necesario confrontar al gobierno del estado.
Luego de ese comportamiento algunos dirigentes del Consejo Democrático Magisterial Poblano empezaron a percibir que la CNTE quiere desatar la violencia, sobre todo a nivel de las escuelas y en las carreteras. Esa situación lo único que provocaría es una respuesta represiva del gobierno de Mario Marín Torres.
Eso mismo pasó en Morelos, cuando el gobierno de esa entidad y el SNTE no pudieron aplacar la inconformidad de los docentes en contra de la ACE, la CNTE empezó a tener una mayor presencia y generó que los maestros se radicalizaran, que bloquearan vías de comunicación e incluso agredieran a padres de familia, lo que permitió al Poder Ejecutivo de dicho estado emprender una persecución judicial contra los líderes de la disidencia magisterial.
Y es que para nadie es desconocido que la CNTE es efectivamente la principal organización disidente del SNTE, pero también se sabe que en ocasiones dicha organización se presta a los intereses de Elba Esther Gordillo.
Los altos dirigentes del sindicato magisterial presumen que “la maestra” controla todo, hasta la CNTE, sobre todo cuando necesita que se desate la violencia.
Como en Puebla no encuentra el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación la manera de controlar el malestar de los profesores contra la Alianza por la Calidad Educativa, tal parece que se está recurriendo al método de la provocación.
Ante este escenario, una parte del Consejo Democrático Magisterial Poblano decidió este fin de semana no perder el rumbo del movimiento que le dio vida, por tanto tomó tres acuerdos:
Uno no dejar de buscar el dialogo con el gobierno del estado.
Dos, no perder de la vista que la lucha es contra el SNTE, la Alianza por la Calidad Educativa, Elba Esther Gordillo, no contra el Poder Ejecutivo estatal, ni contra los partidos políticos y mucho menos los padres de familia.
Y tres, no responder a la provocación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.