El viernes pasado, en la concentración organizada por lopezobradoristas en Publa, se suscitó un hecho que consideramos necesario comentar. Andrés Manuel Lpez Obrador lanzo un reclamo contra los medios de comunicación en general quienes, dijo, no publican la información referente a su movimiento. AMLO, mediante un entramado discursivo difícil de reproducir en este escrito, propició los silbidos de los grupos opuestos a nuestro diario regional. No preocupa la expresión de estos grupos, bien conocidos por nosotros y ajenos a los movimientos sociales existentes en la entidad. Preocupa que haya sido el propio orador quien estimulara tan lamentables reacciones.
No compartimos la posición simplona y maniquea de “estás conmigo o estás contra mí”; ni los juicios sumarios, aunque sean populares; hay miles de ejemplos de las barbaridades que se cometen bajo este ropaje. Es lamentable también la imposición de criterios muy personales en las decisiones de carácter público. Pero sobre todas las cosas, es lamentable que se prohíje –aunque fuese involuntariamente– la reducción de un movimiento social a su mínima expresión: a los ciegos devotos, los oportunistas y los infiltrados contratados para dividir, que muchos los hay.
La Jornada, como declaró recientemente Eduardo Galeano a nuestra compañera Blanche Petrich, es uno de los pocos medios que no oculta su posición, lo que le hace conseguir, precisamente por ello, un aceptable equilibrio. La Jornada de Oriente, por el sólo hecho de ser una publicación dependiente de La Jornada, se basa en la misma línea editorial. Es muy fácil averiguarlo, todas nuestras ediciones están disponibles. Se equivocan quienes creen que nuestra línea editorial supone representar a un partido, a un grupo empresarial o a un candidato; representa una causa o un conjunto de causas, tamizadas siempre e inequívocamente, por una posición periodística.
Conviene al país, desde luego, un movimiento como el que encabeza López Obrador, y nosotros damos cuenta precisa de su quehacer en la región. Por eso mismo es de mucho interés que sus integrantes busquen preservarlo y no actúen en contra de los intereses que le dan vida.