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Miércoles, 22 de abril de 2009
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 OPINIÓN 

Una gauchada

 
IVÁN FARÍAS

En mi casa de la infancia había varios discos de folclore argentino, gracias al enamoramiento repentino de mi madre con un hijo de aquellas tierras. Los chalchaleros y su sapo cancionero, Mercedes Sosa y José Larralde. Además de un uruguayo entrañable llamado El Negro, El Negro Zitarrosa, avecindado durante años en nuestro país.

Pero había uno que me gustaba poner en aquellos años mozos. Era el de un hombre gordo y de cara afable que se llamaba Jorge Cafrune.

Jorge Cafrune, El Turco, era un hombre grueso, de espesa barba y ojos profundos. La barba le venía de su ascendencia árabe, de padres sirios y libaneses. La mirada profunda y desafiante de las pampas y de los caminos. La voz grave y bien timbrada del alma gauchesca mamada en la estancia o ranchería donde nació, en pleno Jujuy, el norte argentino, lleno de vegetación y ríos.

Cafrune le advertía a los poetas que “de tanto mirar la luna ya nada saben mirar, eres como un pobre ciego que no sabe a dónde va”. Y remataba diciendo: “Vive junto con el pueblo, no lo mires desde afuera, que lo primero es ser hombre y lo segundo, poeta”. Cantaba, acompañado de su melancólica guitarra, zambas prohibidas por la dictadura y coplas a los motoneros.

Le cantaba a los viñedos y a los hombres de campo que convertían las uvitas dulces como miel, en vino. Era capaz de darle voz al colgado y manifestar su deseo de justicia.

Cafrune siempre prefirió la vida gauchesca, a lomo de caballo, alejado de las ciudades, en el constante viaje de pueblo en pueblo, ofreciendo a sus oyentes las coplas que ellos quisieran oír. Acompañado de su “viola” y de sus amigos, cuando se podía.

Visitante asiduo del Festival Folclórico de Cosquin, enclavado en Córdoba. Ahí, en una gauchada, en un arrebato de justicia, de desafío claro al régimen cantó y porque su público le pedía, la hermosa Zamba de mi esperanza, prohibida por Videla. Dicen que eso le hizo firmar su sentencia de muerte, pues fue atropellado y por eso murió el 1 de febrero de 1978.

 
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