El estado de Puebla tiene registrados mil 745 puntos de descarga que arrojan anualmente 290.8 millones de metros cúbicos de aguas residuales a los diferentes ríos y barrancas y no cuenta con una sola planta que regrese el líquido tratado a los afluentes. En cambio, en la capital del estado por cada cinco metros cuadrados de construcciones sólo se preservan 40 centímetros cuadrados de áreas verdes, y perdió en las últimas décadas el 60 por ciento de su cubierta vegetal original.
Con estos datos llega Puebla a la conmemoración del Día Mundial de la Tierra. Esta fecha fue marcada como un recordatorio sobre el cuidado y uso racional de los recursos naturales, así como del equilibrio que debemos mantener los seres humanos con el planeta. La idea surgió un 22 de abril de 1985 a iniciativa de Gaylor Nelson, senador de los EU, paradójicamente el país que más contamina en el mundo.
De acuerdo con datos del Anuario Estadístico del estado de Puebla 2008 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la entidad tiene un total de 181 plantas de tratamiento de las cuales 46 están enfocadas al sector primario, es decir, las plantas tienen como objetivo reducir aceites, grasas, arenas y sólidos gruesos. También cuenta con 135 que pertenecen al sector secundario, que son plantas de tratamiento, cuyo objetivo es degradar el contenido biológico de las aguas residuales que se derivan de la basura humana, basura de comida, jabones y detergentes.
Pero la entidad no cuenta con ninguna que sea parte del sector terciario, es decir, las que fueron diseñadas para proporcionar una etapa final de aumentar la calidad del afluente al estándar requerido antes de que éste sea descargado al ambiente receptor, como el mar, los ríos, lagos, uso en el campo, entre otros, según el Inegi.
Los datos de la dependencia federal indican que la mayor cantidad de puntos de descarga son para el sector público–urbano, con 784, desde dónde se arrojan 241 millones de metros cúbicos de aguas negras al año; le sigue el sector de los servicios con 415 puntos de descarga y 4.9 millones de metros cúbicos de desperdicios.
El sector industrial tiene 364 puntos de descarga de aguas negras en toda la entidad y vierte un total de 17.6 millones de metros cúbicos al ambiente. El sector pecuario cuenta con 128 puntos de descarga con 1.1 millones de metros cúbicos de aguas residuales. En tanto, el sector agrícola tiene 48 puntos de descarga y arroja 0.3 millones de metros cúbicos de aguas negras, mientras que el sector de la acuacultura es el sector más contaminante después del público urbano, con 25.9 millones de metros cúbicos de descargas.
Por otra parte, de acuerdo con estimaciones de la Universidad Autónoma de Puebla, en la capital del estado el cemento avanza a ritmo de 2.5 hectáreas por día.
La Red de Educadores Ambientales del estado de Puebla asegura que el municipio perdió en las últimas tres décadas el 60 por ciento de su cubierta vegetal original. Actualmente el municipio tiene 540 kilómetros cuadrados de los cuales 275 forman la mancha urbana; el resto corresponde a las áreas naturales que se ubican al nororiente y al sur de la capital, pero la mayoría de éstas está invadida por más de 350 colonias irregulares.
La capital del estado no cumple con la norma internacional de la Organización Mundial de la Salud, que exige un mínimo de 15 metros cuadrados de áreas verdes por habitante; actualmente sólo existen dos metros cuadrados de áreas verdes por habitantes, la mayoría en pésimo estado de conservación. Los cambios de uso de suelo están por desaparecer el último reducto de áreas verdes como lo es el bosque de La Calera, a cambio de la construcción de casas.
La organización asegura que el 80 por ciento de los cuerpos de agua del municipio –ríos, arroyos, barrancas, lagunas y jagüeyes– está contaminado además de que el sistema de tratamiento de aguas negras es deficiente. Los planes de rescate de la presa de Valsequillo y de la laguna de Chapulco, sólo han quedado en discursos, indicó la agrupación.