Puebla es una de las ciudades con mayor déficit de áreas verdes con una proporción de uno punto dos metros cuadrados por habitante, cuando el mínimo es nueve y el ideal 15, de acuerdo a la ONU. Esta es sólo una de las problemáticas a resolver por la Agencia de protección al medio ambiente y desarrollo sustentable del municipio de Puebla, que entró en operaciones el primero de enero de este año luego del decreto correspondiente del Congreso del estado del 15 de diciembre de 2008.
El reto, según su director Juan Carlos Morales Páez, es encargarse de lo urgente sin olvidar lo importante. Atender las decenas de demandas inmediatas de la ciudad, como alumbrado público eficiente sin dejar a un lado el impacto ecológico de éste y otros servicios de la agencia.
El abanico de tópicos que competen a este órgano oficial abarca desde el reordenamiento territorial de zonas como La Calera y Valsequillo, hasta temas de calidad del aire, tratamiento de residuos, educación ambiental y contaminación visual. Asimismo, servicios públicos como el alumbrado y lo tocante a parques y jardines, entran en las facultades de este organismo desconcentrado perteneciente a la Secretaría de gestión urbana y obra pública para el desarrollo sustentable (Segurop).
Luz verde
Además del déficit en áreas verdes, otra de las problemáticas urgentes que enfrenta la ciudad tiene que ver con el alumbrado público. Para lograr una completa modernización de bajo impacto ambiental y que sea favorable a la ciudadanía, el municipio requeriría cerca de 2 mil millones de pesos.
La agencia ha solicitado para el ejercicio de este año 200 millones, cantidad que sale del presupuesto del ayuntamiento y que aún no ha sido aprobada.
Este dinero, continúa Morales Páez, servirá para iniciar la operación de los distintos proyectos planteados. “Incluso con un presupuesto mayor, falta la infraestructura adecuada y no se podría gastar”. No obstante, la oficina tiene la facultad de buscar financiamiento externo, ya sea con instancias estatales o federales o con la iniciativa privada.
Con apoyo de fuera o sin él, “el presupuesto irreductible” corresponde precisamente al pago de energía eléctrica por alumbrado, servicios sanitarios y mantenimiento de áreas verdes, comenta el funcionario. Asimismo refiere que uno de los proyectos que ya está en marcha es un inventario de parques, jardines y camellones que incluirá la calidad y acidez de la tierra y su riqueza biológica. Posteriormente se haría un análisis de la tierra disponible para aumentar la proporción de metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Incluso con este aumento, adelanta el entrevistado, la ciudad seguiría por debajo de los índices mínimos que recomienda la ONU.