El pasado sábado 6 de marzo, en un salón de la ex Hacienda de Chautla, la cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) lanzó una advertencia al gobierno del estado de que si el conflicto magisterial no está resuelto para el día 31 de este mes, el sindicato podría emprender un proceso de desestabilización en contra del Poder Ejecutivo estatal.
Dicha versión debe tomarse con reservas, pero tampoco suena descabellada, y es muy posible que haya ocurrido.
Se dice que al encuentro acudió Rafael Ochoa Guzmán, líder nacional del SNTE, junto con los dirigentes de las secciones 23 y 51, así como altos funcionarios del gobierno del estado. No se sabe bien qué servidores públicos estuvieron ahí, pero fueron por lo menos tres de primer nivel, y uno de ellos al parecer fue Darío Carmona García, el titular de la SEP.
Lo novedoso del encuentro es que no estuvieron los líderes de la disidencia –quienes no acudieron al señalar que no quieren tener tratos con Darío Carmona García–, pero sí llegaron representantes del movimiento de inconformidad de docentes, lo que representó la primera reunión en la que estuvieron sentados en la misma mesa todos los actores del conflicto.
El objetivo de que estuvieran ahí maestros cercanos a los líderes del Consejo Democrático Magisterial Poblano (CDMP) es que llevaran la versión de lo ocurrido, sin que hubiera mediadores que pudieran distorsionar lo ocurrido y sobre todo para que el mensaje llegara directamente a las cabezas de la rebelión.
Ahí, Rafael Ochoa Guzmán –quien estaba acompañado de Sanjuana Cerda Franco, quien ocupa la segunda posición en importancia en el SNTE a nivel nacional– habría expresado con claridad que estaba ahí para dar a conocer un mensaje de Elba Esther Gordillo Morales, la presidenta del SNTE, quien está decidida a usar su influencia en el gobierno federal para frenar el conflicto magisterial de Puebla.
Se sugirió que un recurso que podría usarse es intentar re–abrir el caso de la periodista Lydia Cacho Ribeiro.
Que desde el gobierno federal se pudieran emprender auditorías contra el gobierno del estado por el manejo de recursos en obras públicas, principalmente en la construcción de carreteras.
Y movilizar a los profesores que siguen siendo leales al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en contra del gobierno para que bloqueen oficinas públicas, siendo la principal Casa Aguayo.
Las versiones que corren sobre dicha reunión sostienen que Ochoa Guzmán se mostró serio y tajante, pero también se le veía nervioso.
Ochoa todo el tiempo fue apoyado por Darío Carmona García, quien cada vez parece más que fuera parte de la dirigencia del SNTE y no integrante del gabinete estatal.
De acuerdo con las fuentes que dieron a conocer la información, la respuesta de los representantes del gobierno –que no la dio Darío Carmona García– es que el Poder Ejecutivo no puede comprometerse a solucionar un conflicto que no generó y que solamente juega un papel de árbitro para evitar que las diferencias entre el CDMP y el SNTE dañe la legalidad o la estabilidad social en el estado.
Es decir, por enésima vez el gobierno reprodujo la posición que ha tenido desde que iniciaron las protestas de los docentes contra sus dirigentes sindicales.
Quienes confiaron la historia de ese encuentro antes narrado interpretan que las palabras de Rafael Ochoa Guzmán no deben tomarse como una advertencia de que realmente viene una escalada de violencia, confrontación y ataques políticos por parte del SNTE que podrían desestabilizar al gobierno de Mario Marín Torres.
Sino más bien es muestra de que empieza a haber desesperación en el SNTE de que pasan los meses y simplemente no funcionan las estrategia de amenazar con sanciones laborales a los profesores disidentes, ni de entregar sobornos a los dirigentes o cabezas de grupos de mentores o de facilitar créditos de vivienda, préstamos y otros beneficios para desactivar el rechazo de los mentores al sindicato magisterial.
Más allá de la actitud que tome el gobierno del estado, surge la pregunta:
¿Si el Poder Ejecutivo toma partido a favor del SNTE se soluciona el malestar de los maestros?
Por supuesto que no, pues para que miles de profesores cambien su visión negativa del SNTE tendría que democratizarse a este sindicato, transparentarse sus finanzas, combatirse la corrupción que existe con la venta de plazas y ascensos, pero sobre todo deberían de destituir a Elba Esther Gordillo Morales, quien se ha hecho rica a costillas de las cuotas de los profesores.
Y es más fácil que se descubra la cura contra el sida o se solucione la crisis económica internacional, a que cambien de mentalidad los jerarcas del SNTE.
Carlos Veana sorprende en el Panal
Alguien que ha sorprendido mucho en el Partido Nueva Alianza (Panal) es Carlos Veana Zetina, quien se inscribió como aspirante a candidato por el Distrito IX de la ciudad de Puebla y todo apunta a que obtendrá la nominación, ya que en poco tiempo se convirtió en uno de los principales activos de dicha fuerza política.
Veana Zetina, quien fue funcionario de la Secretaría de Finanzas y del ayuntamiento de Puebla, además de ser consultor privado, en pocas semanas de pre–campaña desarrolló un trabajo y un conjunto de propuestas como si ya estuviera de lleno en la campaña la contienda constitucional.
El nuevo integrante del Panal prácticamente no tiene rival para obtener la candidatura y en unas semanas, ya demostró que será uno de los principales contendientes del Panal en el estado y tal vez en el país.