Chipko, significa “abrazo” en una lengua del norte de la India, y que en los años setenta dio nombre a un movimiento de mujeres que abrazadas con sus cuerpos a los árboles de un bosque impidieron su destrucción por parte de una empresa privada, convirtiéndose así en el símbolo fundador del Ecofeminismo.
El Ecofeminismo es un discurso y un movimiento social y plural que se ha generado y crecido sobre todo en los países con menos desarrollo, con las mujeres a la cabeza, ya que son ellas las que están más directamente en contacto con las condiciones materiales de subsistencia de la vida humana, ya que ellas han venido realizando a través del tiempo las actividades esenciales para la vida: parir, alimentar, cultivar, curar, cuidar, etc., funciones que en un mundo patriarcal no son valoradas ni reconocidas como generadoras de ganancia, de acuerdo con las leyes del mercado
Desde esta perspectiva se plantea que la cultura predominante patriarcal y de mercado, tiene como objetivo el disfrute inmediato, irracional y desmedido de los bienes naturales.
El Ecofeminismo busca no sólo conservar la tierra y sus recursos, sino usarlos de manera eficiente, en función de la vida humana, cambiando la concepción del trabajo (no como explotación remunerada y rentable de los recursos naturales, sino como actividad que permite satisfacer las necesidades básicas); de la sostenibilidad (tiempos de trabajo que respeten los ciclos de la vida, tanto del ser humano como de la naturaleza); de pobreza (no considerada como la falta de acceso a bienes de consumo industrializados); del desarrollo (no como aumento del PIB, basado en la destrucción de la naturaleza y la explotación de la mujer); la sostenibilidad (basada en los saberes y trabajos de las mujeres, la autosuficiencia, la descentralización, la complejidad).
De la organización de las mujeres y de los hombres en torno a una visión diferente del patriarcado capitalista neoliberal, dependerá en un corto plazo, la creación de una cultura de vida, frente a la cultura de muerte.