“Volar papalotes en el istmo de Oaxaca es más que un juego. En vísperas de la celebración del Día de Muertos, ayuda a bajar a las ánimas para que convivan con sus familiares vivos, y les asegura el regreso a sus moradas”, explicó el maestro Francisco Toledo, previo a la inauguración de la exposición En vuelo libre, en la Galería de Arte Contemporáneo “Ángeles Espinosa Yglesias”.
La muestra, que abrirá sus puertas el 14 de marzo, reúne una selección de 300 barriletes, algunos elaborados por el mismo Toledo y otros por artistas oaxaqueños, poblanos, defeños, argentinos y estadunidenses, durante estancias en el Taller Arte Papel del Centro de las Artes de San Agustín Etla (CaSa), “donde también realizamos joyería de papel, cuadernos, cajas, sobres y papelería en general”.
“La zona de donde yo vengo, dos o tres días antes de Todos santos la gente vuela papalotes porque cree que los muertitos van a bajar por el hilo del papalote. Pasando las fiestas otra vez se vuelan papalotes para que regresen más allá de los cielos, pero también hay peleas de papalotes… toda una gran tradición que no sabemos de dónde viene, posiblemente de Guatemala”, expuso a La Jornada de Oriente el artista y promotor cultural.
Desde su infancia, rememoró, se vuelan papalotes. Y la continuidad de esta tradición en el sur de Oaxaca, en gran medida se debe al importante significado para los istmeños.
Toledo estuvo de visita en la ciudad el pasado viernes como invitado especial por el Museo Taller Erasto Cortés al homenaje de su amiga Graciela Iturbide. Ese día también asistió el director del Museo Nacional de la Estampa, Octavio Fernández, y se rumoró la presencia de Mario Benedetti.
–¿Cómo nace la idea de trabajar la serie de los papalotes?
–Ya tiene años que venimos trabajando con el papel, por eso se nos ocurrió elaborar papalotes con el apoyo de artistas de otros lados, porque los papalotes no sólo son juguetes, como sucede en Oaxaca, pero también son piezas decorativas que la gente compra para ponerlo en su casa.
–¿Qué otros lugares recorrerá la exposición?
–En eso estamos. No tenemos relaciones con instituciones fuera del país que les interese, pero ya estuvo en Monterrey, en Mérida, y ahora en Puebla.
–¿En qué se encuentra trabajando ahora?
–En el papel, haciendo diseños. Hay un encargo del Fondo de Cultura Económica, porque cumple 75 años. Quieren un cuaderno, y estamos recortando los papeles para hacer el esténcil. ¿Y qué más? Algo de vidrio, algo de grabado… un poquito de todo, pero hecho con muchas ganas.
–Sabemos que una parte importante del acervo del Museo Erasto Cortés fue donado por usted. ¿Cómo lo encuentra ahora? ¿Qué le ha parecido la nueva sala dedicada al maestro poblano?
–Déjeme ver si me acuerdo bien. Hace muchos años, cuando inicié la fundación del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) empecé a buscar a los viejos grabadores del Taller de la Gráfica Popular, a los familiares, porque algunos ya habían fallecido, y así dimos con el señor Erasto Cortés (1900–1972). Iniciamos una relación amistosa, y se le pidió que nos vendiera parte de su obra.
“A partir de eso iniciamos una publicación de animales, en Ediciones Toledo, que en ese tiempo existía. Ahora se ve bien”.
–¿Qué opinión le merece la nueva titular del Conaculta, Consuelo Sáizar, que precisamente dirigió el Fondo de Cultura Económica?
–No traté con el señor Sergio Vela, sólo con Álvaro Hegewisch. Ahora esperamos que se trabaje bien, y que establezcamos una relación para seguir con la restauración de San Agustín Etla.
–¿Cómo evalúa todo el apoyo a la cultura, en la actual administración?
–Nosotros estamos antes que esta administración, llevamos tres sexenios. En Oaxaca no nos podemos quejar, hemos obtenido apoyo de la Federación, del INBA, del Fonca, del Conaculta, pero a partir de un trabajo independiente. Somos una asociación civil, tenemos fondo, comerciamos artículos, hay un trabajo conjunto entre las instituciones de cultural de México y Oaxaca.
Sin más, el maestro Toledo se alejó apurado al homenaje de Iturbide. Como ya es costumbre, iba vestido con una camisa y un pantalón de manta, huaraches, y su alborotada melena platinada.