El reordenamiento que se produce en el gabinete del gobierno de la Alianza Ciudadana sin duda refleja la preparación para el proceso de sucesión que habrá de presentarse en la elección de julio del próximo año, y ante la falta de cuadros no queda más que reciclar lo que ya existe a fin de no quedarse sin opciones para jugar.
Ante la falta de cuadros panistas y una vez que el ex secretario de Gobierno salta para ser candidato a diputado federal por el Distrito III, y como esa posición debe ser entregada al PAN, no encuentran otra solución que llamar al legislador federal, ex secretario de Gobierno y aspirante frustrado a la presidencia municipal de Tlaxcala.
La Secretaría de Desarrollo Económico también se convierte en una espacio para los ex legisladores federales, ahí se designa al ex diputado federal y ex presidente municipal de Huamantla, cuyo trabajo destaca por los conflictos posteriores que se generaron a su salida del ayuntamiento al desconocerse el destino de varias propiedades de la Comuna, y de cuyo fuero se aprovechó para no dar respuesta a ninguna de las demandas de la población.
Para cubrir la cuota de comerciantes, y ante la salida de quien se había desempeñado en la cartera de desarrollo y que entre sus cartas fuertes estaba el haber sido dirigente de los jóvenes empresarios y de la Coparmex, se saca de Pensiones Civiles un viejo cuadro priista para ubicar al ex presidente municipal de Apizaco y ex militante del Partido del Trabajo, cuyo mayor éxito fue mostrar que los hombres del dinero no sirven para la actividad política.
Los relevos no imprimen un nuevo aire a la estructura del Poder Ejecutivo ni reflejan ningún cambio sustancial, simplemente es el reacomodo de piezas que serán utilizadas en el proceso de sucesión, por lo que es conveniente tener opciones panistas en el gabinete, ya que la competencia inicialmente se producirá dentro del partido, el que se ha convertido en un búnker liderado por una aspirante a gobernador.