El estado de Puebla ocupa el quinto lugar entre las entidades con mayor número de agresiones a periodistas registradas por el Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet) durante el año pasado. La mayor parte de los ataques ha provenido de funcionarios gubernamentales, y se trata de bloqueos comerciales y amenazas.
La organización presentó ayer, a través de su editor Miguel Ángel Ortega, su informe de agresiones contra informadores 2008, titulado “Periodismo, bajo la violencia del narcotráfico”.
En el documento se evidencia que la entidad poblana se ubica debajo de Chihuahua, donde los agravios provienen no sólo del crimen organizado, sino también de “las policías federales, municipales y militares de formas por demás inusitadas”, con 14 casos de ofensas a periodistas; Oaxaca, con 13; Veracruz, con 12, al igual que el DF. Ortega aclaró que el Cepet se limita a consignar los reportes de afrentas que les hacen los periodistas y que no realiza una investigación con la parte agresora para determinar si la denuncia es real.
Una revisión más detallada de las cifras y casos contenidos en el informe demuestra que la gravedad de los ataques hace diferencias notables; por ejemplo, al referirse a Puebla el Cepet dedica apenas un párrafo para informar: “se produjeron ocho casos de agresión. En la mayoría estuvieron involucrados funcionarios locales que intentaron desalentar las coberturas y cometieron agresiones de tipo físico, vetos y bloqueos publicitarios”.
En el sumario de ataques aparecen el diario Síntesis por haber padecido un bloqueo comercial; la periodista Lydia Cacho Ribeiro por la misma causa; reporteros y fotógrafos enviados del diario Reforma “y otros” por “bloqueo informativo o veto”, TV Azteca, por amenazas, “aunque no de muerte”; el reportero de Síntesis, Julio Martínez Rivera por “agresión intimidatoria” (sic); los periodistas Efraín Núñez Calderón y Ulises Ruiz Basurto por agresión física; Timoteo Bautista Castellán, editor del semanario Nueva Nación por la misma causa y los portales econsulta, La Quinta Columna y Status, por bloqueo comercial.
Aunque el informe impreso entregado ayer contenía el perfil de los agredidos y las fechas de las ofensas, no precisaba cómo ocurrieron. En la página electrónica del Cepet ni siquiera aparece el documento de 2008.