A pesar de aportar una cantidad importante al Producto Interno Bruto (PIB) de México, el estado de Puebla es una de las entidades con más alta marginación social en el país, pues solamente el 11 por ciento de la población tiene ingresos superiores a los cinco salarios mínimos, reveló Humberto Morales Moreno, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) y de la licenciatura en Economía y Finanzas de la Universidad Iberoamericana.
Asimismo, criticó que los salarios mínimos a los que accede el grueso de la población oscilan entre 51 y 102 pesos diarios, por lo que urgió a todos los actores sociales y políticos a tomar acciones en conjunto para mejorar la vida de los poblanos.
Durante la conferencia “Pobreza: una perspectiva histórica”, impartida a estudiantes de la UIA, acotó que la entidad es el típico estado donde la concentración de ingresos está en muy pocas manos. “Es decir, alrededor de un 11 por ciento de la población, por lo que existe una gran masa de trabajadores asalariados”.
Morales Moreno refirió que la desigualdad social se desencadena de las diferencias salariales que persisten en la entidad, pues mientras el 32 por ciento de la población recibe entre uno y dos salarios mínimos, el 19 por ciento de los poblanos recibe de 0 a 50 pesos diarios, lo que se considera como una agravante para los problemas de discriminación y exclusión.
Además, detalló que 13 por ciento de la población registra ingresos de entre dos y tres salarios mínimos –alrededor de 150 pesos diarios– y que 11 por ciento de los ciudadanos obtiene un promedio de 220 pesos por cada jornada laboral, correspondientes al rango de entre tres y cinco salarios mínimos.
El investigador de la UIA insistió en que mientras el 8 por ciento de la población continué acumulando sus ingresos –estimados en más de 250 pesos diarios– la brecha social entre ricos y pobres será cada vez más grande.
Refirió que, de acuerdo al INEGI, Puebla está compuesta con una población de más de 5 millones de habitantes, de los cuales 68 por ciento pertenecen a la población urbana y 32 por ciento al sector rural.
Finalmente, David Fernández Dávalos, rector de la UIA, exhortó a los actores sociales a abrir espacios de discusión sobre la pobreza, a fin de buscar influir en la realidad para transformarla.