Siempre que abordamos el tema de la violencia familiar y los mecanismos para prevenirla, atenderla y sancionarla, se presenta una discusión relacionada a la manera de cómo evidenciar y comprobar esta problemática con la que viven miles de mujeres con su pareja y en su propio hogar.
Autoridades responsables de realizar reformas a las leyes, los hombres –en su mayoría los generadores de violencia– e incluso las mismas mujeres cuando solicitan ayuda, no logran identificar y aceptar que más allá de la violencia física (golpes, patadas, puñetazos, jalones de pelo, mordidas, pellizcos y empujones, entre otros), existe la violencia psicológica, la cual es la que más prevalece y la que menos se puede comprobar.
Los siguientes casos que evidencian violencia psicológica están ...
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