Carlos Slim Helú dibujó un escenario económico desolado para México en el que habrá niveles de desempleo nunca antes vistos, el Producto Interno Bruto (PIB) se desplomará, quebrarán empresas, se cerrarán locales y comercios y habrá inmuebles vacíos.
“No quiero ser catastrofista, pero es una situación que va a ser delicada y hay que prepararse para prever y no estar viendo las consecuencias después y estar llorando”, sostuvo durante su participación en el foro “México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?”
Estas declaraciones provocaron la reacción del gobierno federal en voz del secretario del Trabajo, Javier Lozano, quien comentó en entrevista radiofónica: “Yo la verdad quisiera ver una aportación un poquito más concreta del hombre más rico del mundo”, luego de explicar que justamente la semana pasada el presidente Felipe Calderón hizo alusión a quienes pretenden ver un panorama demasiado negro para el país
Esta fue la respuesta de Carlos Slim a Felipe Calderón quien en el 92 aniversario de la promulgación de la Constitución, demandó terminar con visiones catastrofistas y, afirmó que: “hoy México requiere que cerremos filas en la lucha contra quienes pretenden minar y destruir a las instituciones del Estado. México exige de todos sus hijos lealtad a la patria y voluntad inquebrantable de construir una nación segura”.
La tradición política mexicana señala que presidente que devalúa, se devalúa, como bien lo reconocía José López Portillo en la debacle política y económica de su sexenio. Felipe Calderón no puede eludir la máxima de López Portillo, y mucho menos los comentarios de Carlos Slim. Baste señalar, que en el tercer año de su sexenio la depreciación del tipo de cambio del peso frente al dólar, puede superar a la marca del propio José López Portillo, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo.
Durante años la crítica del PAN a los gobiernos “populistas” fue su bandera. En la elección de 2006 que estuvo, marcada desde el comienzo, por los golpes bajos y la guerra sucia la palabra “populista” era sinónimo de irresponsabilidad.
Los resultados del 2 de julio confirmaron el peor de los escenarios posibles: una fuerte polarización política que persiste hasta ahora y hoy es evidente ante las palabras de Slim, la incapacidad de Calderón para gobernar.
El optimismo desbordado de Felipe Calderón, ante la grave crisis que vive el país, me hizo recordar que Jesús Reyes Heroles señalaba que el político tiene el deber de definir el momento para actuar en consecuencia. La indefinición mina la gobernabilidad, favorece el desorden y mina el futuro.
Si el secretario del Trabajo, Javier Lozano, no ve este escenario, es evidente que no ve la realidad política; la inmediata, la que pertenece a la realidad de millones de mexicanos.