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Viernes, 13 de febrero de 2009
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

Inspiran a Iván Farías los hechos de la vida cotidiana para narrar historias

 
JOSÉ CARLOS AVENDAÑO

Contar historias de la vida cotidiana en una forma narrativa es su mayor pasión, la cual descubrió por la convivencia con sus tíos quienes por las noches, si se interrumpía el servicio de energía eléctrica en la colonia Agrícola Oriental, del Distrito Federal, se divertían contando cuentos o anécdotas de terror.

Iván Farías es un joven de 32 años de edad que ha incursionado en el medio literario local, y entre los proyectos que tiene en mente está publicar este año por lo menos uno de dos libros que ya tiene terminados y concluir una novela de ciencia ficción.

Este escritor originario de la capital del país, pero que tiene 18 años de residir en Tlaxcala, sin empacho dice que empezó a escribir porque en la vida cotidiana de las personas siempre ve historias.

“Cuando era más chavo me sentía como un outsider, pues me hacía de lado para ver cómo pasan las cosas en la vida diaria, lo cual me llevó a empezar a escribir historias de una forma narrativa”, expone Iván.

Agrega que en la casa de sus abuelos, “que son como mis padres”, veía películas en compañía de sus tíos y “luego comentábamos las tramas para ver si eran situaciones factibles o no”.

–¿Por qué el gusto de escribir historias?

–Para mí, hablar de historias era algo común, como vivía en una colonia proletaria en el Distrito federal, la Agrícola Oriental, cuando se interrumpía el servicio de energía eléctrica, que era muy a menudo, la diversión era contar historias de fantasmas y mezclábamos las pláticas con temas de los libros de terror que había en casa, hasta que un día me dije que quería hacer cine.

–¿Cumpliste este objetivo?

–Para hacer cine lo primero que se requiere es redactar un guión y el primero que escribí fue un cuento bastante malo y plagiado de una película que me influyó mucho que se llama Alien.

Iván recuerda que fue un adolescente diferente al resto de sus compañeros de la secundaria, pues éstos no leían y se la pasaban viendo la televisión. “Te sientes fuera de lugar, pues para mí los libros y el cine eran la motivación; incluso cuando me iba de pinta era para ir al cine en aquellas salas viejas y enormes en las que se proyectaban hasta tres cintas en una sola sesión.

–¿En qué corriente como escritor te ubicas?

–Para mí hay dos tipos de escritores: los que son de libros y los que son vivenciales, a los que les gusta Borges y a los que les gusta Hemingway. A los que les gusta Joyce o el Marqués de Sade. Soy un escritor más vivencial, porque para mí la literatura es una forma de vida y tienes que ser consecuente con tus actos.

–¿Estudiaste literatura?

–Yo no quería saber nada de prosodia y de todas esas cosas, a mí lo que me interesa son las historias y cómo las cuentas, de tal manera que no estudié literatura porque pensé que tendría que leer libros que no me gustaban, y por lo tanto me gradué como licenciado en Ciencias de la Comunicación, la mitad de la carrera la hice en Tlaxcala y la otra en Puebla.

–¿Pero entonces has tomado talleres de literatura?

–He tomado talleres con la maestra Beatriz Espejo, quien fue la que me abrió los ojos y la que me daba de coscorrones y fregadazos en la espalda porque era la forma en que verdaderamente aprendes y se te baja el ego.

–¿Qué piensas de los escritores jóvenes de Tlaxcala?

–En cada comunidad hay pintores, músicos, poetas y escritores innatos, pero no hay una profesionalización de la gente que se dedica al campo de la literatura, no dicen que van a ser escritores por convicción, sino que lo hacen para ganar premios o becas.

–¿Pero sí hay escritores talentosos? –se le pregunta.

–Lo que pasa en Tlaxcala es que hay muchos escritores con talento, pero no quieren dar el siguiente paso o se van por la parte de sangrar al Estado, responde Iván.

–¿Qué se requiere para profesionalizar más este medio?

–Deben traerse más talleres, porque platicar con un escritor hecho y derecho es una gran enseñanza, porque te demuestran que sí se puede vivir de este trabajo.

Iván Farías asegura que de la maestra Beatriz Espejo aprendió el oficio, y con el maestro Guillermo Samperio descubrió que ser escritor es un oficio al cual hay que entregarse de tiempo completo.

Por lo pronto, este escritor espera que el Instituto Tlaxcalteca de Cultura le publique este año al menos uno de los dos libros que ya terminó y que se titulan Mix tape y Extraños.

Además, escribe una novela de ciencia ficción en la que “pasan muchas cosas extrañas en la trama, pues los personas se vuelven salvajes cuando se va la luz en la ciudad, hay gente decapitada y asesinada, algo así como lo que ocurre actualmente en el país”.

 
 
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