Unos tres mil trabajadores de Puebla han iniciado procesos ante la Procuraduría Federal de Defensa del Trabajo en contra de Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) por la negativa a regresarles sus ahorros, que se estima que serían del orden de los 75 millones de pesos. Dichas compañías no tienen motivos para retener el dinero a los afectados.
Las negativas o atrasos de las Afore para pagar los ahorros son un robo en descampado, ya que el dinero que administran dichas empresas no es suyo, sino proviene de las aportaciones de quienes a lo largo de su vida laboral abonaron a los fondos de retiro. Se supone que la ley las obliga a cumplir en tiempo y forma, pero eso no ocurre.
Mientras los trabajadores obtienen magros recursos cuando concluye su vida laboral, las Afore resultan ser las únicas ganadoras del sistema de pensiones, ya que estas compañías con dinero ajeno financian inversiones, pagan instalaciones, campañas publicitarias, los salarios de sus ejecutivos y obtienen altas ganancias por las elevadas comisiones que cobran.
Este sistema, que en el sexenio de Ernesto Zedillo se aprobó y se dijo que era la solución para evitar la quiebra del sistema de seguridad social, ha resultado ser uno de los mayores despojos que ha cometido la tecnocracia que gobierna al país y que impone un modelo económico depredador en contra de las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Ojalá que en la próxima Legislatura federal haya un poco de sensibilidad de los diputados y senadores para cambiar la ley y se obligue a las Afore a reducir su margen de ganancia, pero sobre todo, se frenen sus abusos y los trabajadores puedan ver incrementado el dinero con que cuentan para después de retirarse.