Al otro lado del río, todo es diferente. Las luces ahí son más brillantes. La desesperación no tiene lugar y la hermandad prevalece por sobre todas las cosas. O al menos esa es la idea general. La realidad, no obstante, es otra. De éste o del otro lado del caudal la situación es prácticamente igual según Hans–Christian Schmid, director alemán quien en 2003 hizo un retrato de la frontera entre Polonia y Alemania a través de Luces distantes (Lichter).
En su cinta ganadora del Premio del Jurado del Festival Internacional de Berlín, Schmid no busca dar moralejas o plantear soluciones al problema de la migración, sino facilitar al público las diferentes aristas de la vida a ambos lados del río Oder que separa a la ciudad alemana de Frankfurt de la polaca Slubice. Con un estilo cinematográfico cercano al documental, el director acentúa su papel de observador y permite que las diferentes historias se entrelacen y desenvuelvan con naturalidad ante la lente. Incluso el uso de la música se reduce a un solo tema que se repite sólo en los momentos precisos y sirve como hilo conductor del drama.
Lo que el realizador no proporciona –porque tampoco es su obligación– es el contexto histórico y social pertinente para comprende mejor la situación de los personajes, los cuales son una muestra de la relación entre la primera potencia económica de Europa –y la cuarta del mundo– y los países del antiguo bloque comunista que se encuentran a su alrededor.
Particularmente durante el siglo XX, Alemania y Polonia experimentaron una de las historias más complejas que haya habido en Europa. En varias ocasiones, la nación polaca sufrió los embates no sólo de los germanos sino también de Rusia. Ambas potencias consideraban que la mejor estrategia para dominar la región era apoderarse de Polonia. No obstante, los polacos fueron más afectados por Alemania si se considera que Polonia fue el país que, proporcionalmente, tuvo la mayor cantidad de muertos durante la Segunda Guerra, tanto judíos como católicos.
En este contexto resulta irónico que tras la caída del bloque comunista, los polacos vean en Alemania una oportunidad de conseguir una mejor vida. Y lo mismo sucede con habitantes de otras naciones como Ucrania, quienes también tienen un papel importante en la cinta de Schmid. Polacos o ucranianos, la relación de dependencia económica se hace presente en diferentes historias de la película. Pero para hacer más objetivo el relato, el guión también incluye la situación que atraviesa el Este de Alemania, región que igualmente estuvo bajo el dominio soviético y que ahora sufre las consecuencias.
Así como los extranjeros buscan una mejor vida emigrando al Oeste de sus propios países, los mismos alemanes del Este saben que la parte occidental de su nación tiene un mayor desarrollo social y económico. En el filme esta realidad se observa en las condiciones de Frankfurt, ciudad que se muestra sucia, decadente y solitaria y donde la crisis financiera ha alcanzado a sus habitantes y a los polacos que cada día cruzan la frontera legalmente para trabajar.
De la misma manera que no hay un protagonista claro, Luces distantes no tiene buenos ni malos. Al menos no en forma humana. Otro de los aciertos de Schmid y prueba de su búsqueda de realismo es que no caracteriza a una u otra nación como víctima y victimaria. Alemanes y polacos lastiman a sus semejantes por igual en cada una de las historias. Sus reacciones, deja ver el director, son producto de la desesperación, la pobreza y el instinto de supervivencia, probablemente los verdaderos villanos de la película.
Y como detalle adicional, además de la dicotomía constante e innegable que forman el capitalismo y comunismo, Schmid sutilmente agrega un dúo de carácter religioso. Mientras Alemania es una nación desarrollada y primordialmente protestante, Polonia, nación menos favorecida económicamente, tiene fuertes raíces católicas, las cuales se muestran a través de uno de los personajes quien precisamente cierra la cinta mientras reflexiona sobre sus acciones en el interior de una iglesia. El público poblano puede ver Luces distantes este viernes 13 y domingo 15 de febrero en las salas de arte del Complejo Cultural Universitario, a las 16 y 18 horas.
*Académico del departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas.