En especial, ha sido gracias a Siete almas, a El curioso caso de Benjamin Button y a Sólo un sueño que empezó bien el 2009 fílmico en Puebla. En esas, las actuaciones por ejemplo –de Will Smith en la primera; de Brad Pitt y Cate Blanchett en la segunda, y de DiCaprio y Kate Winslet en la tercera– han sido realmente para agradecerse. Dichos desempeños asumieron el peso conductor de tres historias atormentadas; de diferentes implicaciones, sí, pero también (en ciertos ángulos) de similar densidad. Y el panorama deberá seguir en ascenso en las próximas semanas, ante la inminente o cercana llegada a las pantallas locales no sólo de las películas nominadas al Oscar, sino también de otras –a priori muy interesantes– que no lo están, ni tampoco lo necesitan. De entre ambos grupos, hablo de cintas como Milk, del siempre diferente Gus Van Sant (sólo recuerden Elefante o Paranoid Park recientemente), que nos dará la oportunidad de disfrutar a Sean Penn en el papel y drama de Harvey Milk, el primer hombre abiertamente gay electo para un cargo político en California, allá por los 70. Milk está nominada a ocho estatuillas –entre ellas a película, director, actor estelar y guión– y, por cierto, también está en ella Diego Luna.
Tampoco debe tardar El lector, de Stephen Daldry (realizador de Las horas), un drama ubicado en la Alemania de postguerra, actuado por la cada vez más incomparable Kate Winslet y por Ralph Fiennes. Focalizando su inicio en el romance entre un adolescente y una mujer mayor, el film es presentado como “una historia de verdad y reconciliación sobre cómo una generación reflexiona acerca de los crímenes de otra”. El lector está nominada a los Oscares de película, director, fotografía, actriz estelar y guión adaptado. Ahora bien, sin nominación alguna, también ha de llegarnos pronto Gran Torino, de uno de los cineastas más auténticamente respetados de EU: el ya legendario Clint Eastwood, quien además interpreta en ella a Walt Kowalski, un hosco veterano de la guerra de Corea que –a raíz del intento de robo de su preciado Gran Torino 1972– se dará a la tarea de reformar a su vecino adolescente, a quien la vida pandilleril tiene acorralado. Estando en el asunto un Gran Torino y Clint Eastwood, ¿quién necesita de nominaciones al Oscar para correr a verlo? Ojalá que el film ya no tarde, que mucho se antoja conocerlo.
Y así como Gran Torino, por igual se antojan varias más, a despecho de que tengan o no premios y nominaciones. Es el caso de Frost/Nixon, de Ron Howard, a propósito de la célebre entrevista de 1977 –post–Watergate– del conductor de televisión David Frost a Richard Nixon (de ahí el tagline del film: 400 millones de personas a la espera de la verdad), un verdadero duelo que marcó las vidas de ambos. Frank Langella encarna a Nixon y Martin Sheen a Frost, quien hace tres décadas resultó, inesperadamente, un agudo y estratégico contendiente. Por igual se antoja —y causa expectativa, por supuesto— Slumdug Millionaire (o Quiero ser millonario, que al parecer es el título bajo el cual será distribuida), de Danny Boyle, en torno a un adolescente hindú aspirante a ganar mucho dinero en un programa de concurso de la televisión nacional. Acusado de hacer trampa, la interrogación respectiva irá develando la historia de vida del chico, criado en las calles de un barrio pobre, así como los actos que le hicieron conocer, de primera mano, muchas de las respuestas a las preguntas del concurso. Slumdog millionaire recibió diez “guiños” de la Academia, sólo superada por los trece a El curioso caso de Benjamin Button; pero más importante aún, ocupa el lugar 34 en la lista de películas mejor evaluadas por los usuarios del sitio web del International Movie Data Base. Un film incuestionablemente importante, de sobresaliente humanidad, que se torna opción obligada para todo cinéfilo que se precie. Quedamos pues a la espera de Slumdog millionaire, y ya habrá tiempo de un comentario valorativo al respecto.