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Viernes, 6 de febrero de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Municipio
 
 

El ayuntamiento de Puebla presentó el Atlas de Peligros Naturales del municipio

 

El Atlas de Peligros Naturales, elaborado por el Cupreder, pretende elaborar una regionalización que caracterice al municipio de Puebla según el nivel de peligro ambiental por presencia, manejo y transporte de sustancias químicas industriales y transporte de hidrocarburos / Foto Rafael García Otero
JAVIER PUGA MARTÍNEZ

El ayuntamiento de Puebla, a través de la Dirección de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, presentó el Atlas de Peligros Naturales del municipio, el cual fue elaborado por el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Naturales (Cupreder) de la Universidad Autónoma de Puebla. El documento tiene como objetivo localizar y comprender los peligros a los que está expuesta la población en la capital del estado.

El trabajo, disponible desde ayer en el portal de internet del gobierno municipal tiene como características particulares la detección de amenazas antrópicas y un análisis territorial que determina la mejor forma de usar el suelo en la ciudad de Puebla.

Durante el acto protocolario, realizado ayer en el Palacio Municipal, la edil de Puebla, Blanca Alcalá, subrayó la importancia de prevenir siniestros para no lamentar pérdidas humanas y materiales, y exhortó a la población a no instalar sus viviendas en lugares como barrancas o en las riberas de los ríos. Éstos, dijo, deben convertirse en corredores biológicos y áreas de reforestación.

“Debemos dejar atrás aquella idea de que las barrancas se convertían en los patios traseros de nuestras casas: barrancas sucias y llenas de cosas inservibles que a la larga resultaban verdaderos peligros”, indicó la edil.

En tanto, el director de Protección Civil municipal, Alberto Vivas Arroyo, subrayó que el atlas permitirá que la ciudad de Puebla tenga mejor desarrollo territorial y urbano. “Una sociedad previsora es capaz de enfrentar los peligros que por naturaleza son inevitables”, destacó.

Para el director del Cupreder, Aurelio Fernández Fuentes, las sociedades modernas miden su grado de desarrollo a partir de la relación que establecen con su superficie, con su medio ambiente, con su entorno.

“Un país está mas desarrollado cuando puede manejar mejor el terreno que habita. Territorio no es nada más un conjunto de tierra y piedra, es un concepto que construimos culturalmente, y la relación que establece la sociedad con la superficie y los seres vivos que están aquí”, señaló el universitario.

El atlas está dividido en dos partes: en la primera se establecen las definiciones y criterios de “peligro”, “riesgo”, “vulnerabilidad” y “desastre” en el municipio de Puebla. Por capítulos se abordan los fenómenos y amenazas naturales y antrópicas causadas por la acción humana–, y su zonificación para la capital del estado.

Las amenazas que padecen los habitantes de esta ciudad son la lluvia –existe mayor precipitación en la zona de Mayorazgo y no en la del volcán La Malinche– la temperatura, el granizo y la sismicidad –la mayor zona sísmica es el sur del municipio, en donde los desarrolladores inmobiliarios pretenden edificar cientos de casas de interés social, al parecer sin tomar esto en cuenta.

También cuenta con una zonificación municipal por hundimientos de tipo natural –como los que actualmente padece la colonia La Libertad, y que la zona del centro comercial El Triángulo de Las Ánimas podría presentar–, y una regionalización fisiográfica del municipio. Presenta escenarios de peligros hidrometeorológicos y amenazas generadas por el transporte de sustancias químicas peligrosas.

 

El Atoyac, la corriente más peligrosa

En cuanto a la regionalización fisiográfica, el municipio de Puebla fue zonificado en tres regiones de acuerdo con sus características topográficas, climáticas y geológicas. El documento señala que tanto la Comisión Nacional del Agua como la Dirección de Protección Civil del ayuntamiento tienen identificados 31 y 41 puntos de inundación en el municipio de Puebla, concretamente en las zonas de Tlanixáhuatl, San Diego Álamos y el río Alseseca, éstos como parte del sistema de La Malinche. En el centro urbano de la capital, el Puente Negro y la Barranca Honda son los puntos de mayor conflicto, y al poniente, la zona del río Atoyac.

“Se hace notar que el Centro Histórico y el sur de la ciudad no registran zonas de inundación. La principal causa de las inundaciones en el municipio de Puebla son las avenidas que cruzan por la zona urbana, donde el volumen de agua y la velocidad de la corriente tienen una fuerza destructiva, y su arrastre puede llegar hasta la presa de Valsequillo; en cambio, la zona centro presenta encharcamiento del agua al ser deficiente el drenaje pluvial de la ciudad, produciendo inundaciones por el aumento del nivel del agua”, señala el Atlas de Peligros Naturales.

El diagnóstico hidrológico del documento señala que “el río Atoyac es la corriente más peligrosa que cruza la mancha urbana del municipio poblano, puede producir una avenida de grandes proporciones y debe ser considerada para periodos de retornos de 100 años y planeación de desastres urbanos para 500 años”.

 

Sismicidad

Al menos 212 colonias de las juntas auxiliares Ignacio Zaragoza –casi en su totalidad de colonias–, San Jerónimo Caleras, Ignacio Romero Vargas y La Libertad tienen altos niveles de sismicidad entre las categorías que el Cupreder definió entre B y D; sin embargo, sólo dos demarcaciones de la junta auxiliar Caleras –Agrícola Ignacio Zaragoza y Guadalupe Caleras– están clasificadas dentro de la categoría A, es decir, la de mayor peligrosidad.

 

Riesgos antrópicos

En este tipo de riesgos, el atlas pretende elaborar una regionalización que caracterice al municipio según el nivel de peligro ambiental por presencia, manejo y transporte de sustancias químicas industriales y transporte de hidrocarburos. Se desconoce actualmente el número y tipo de sustancias que cruzan diariamente el municipio en autotanques, sobre las autopistas México–Puebla y Puebla–Orizaba. Tampoco se sabe el tipo de sustancias que se almacenan en los parques industriales del norte de la capital.

El documento señala que, de acuerdo con estadísticas de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, cada año se presenta a nivel nacional un promedio de 550 emergencias ambientales asociadas con materiales y sustancias químicas peligrosas.

“Entre de los compuestos peligrosos comúnmente involucrados en emergencias ambientales están el petróleo y sus derivados (gasolinas, combustóleo, diesel), gas LP y natural, amoniaco, hidróxido de sodio, peróxido de hidrógeno y ácido acético, entre otros”.

 
 
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