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Viernes, 6 de febrero de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLAN 

Conservador y cercano a los pobres, el perfil del nuevo arzobispo

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

El nuevo arzobispo de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, es un hombre con un pensamiento conservador, cercano a la línea del Vaticano; pero en la vida práctica parece ser un clérigo liberal, ya que se ha identificado con la causa de los pobres y es cercano a los problemas de los sacerdotes que hacen trabajo de campo.

Tal parece que en el Vaticano el criterio que imperó fue mandar a Puebla a un prelado que guarde los mismos equilibrios que hubo durante los 27 años del arzobispado de Rosendo Huesca y Pacheco, quien durante este tiempo permitió que en su demarcación convivieran sacerdotes de extrema derecha –como son los Cruzados de Cristo Rey y algunos religiosos del Opus Dei– y ministros de culto identificados con la teología de la liberación, que principalmente han realizado labor en las zonas indígenas de la entidad.

A lo largo de casi tres décadas, Rosendo Huesca permitió que coexistieran esas dos corrientes, pero al mismo tiempo procuró que ninguna dominara. Es decir, evitó la polarización.

La anterior característica marcó una clara distancia de Huesca frente a lo que fue el periodo de Octaviano Márquez y Toriz, quien en su calidad de arzobispo de Puebla, en las décadas de los años 60 y 70, alentó a grupos de ultraderecha –entre ellos el Frente Universitario Anticomunista– que protagonizaron una guerra sucia contra la izquierda poblana.

Con la llegada de Víctor Sánchez, quien es uno de los principales expertos en liturgia en el país, se satisface a la derecha, a las elites económicas, al gobierno, a la UPAEP y sobre todo, a las órdenes religiosas conservadoras.

Pero al mismo tiempo no se está nombrando a alguien que vaya a emprender una persecución contra los sacerdotes de izquierda, tal como lo hizo Norberto Rivera Carrera cuando era obispo de Tehuacán y mandó a cerrar, de manera temporal, el seminario de la diócesis por considerar que era demasiado liberal.

Víctor Sánchez conoce la realidad de la arquidiócesis de Puebla, ya que desde hace dos años empezaron a ser constantes sus viajes al estado bajo diferentes pretextos. Tal parece que en ese tiempo empezó a ser preparado por el Vaticano para hacerse cargo del clero poblano.

Por esa razón, varios sacerdotes del estado saben cómo es el pensamiento y la forma de ser de quien será arzobispo de Puebla a partir del próximo 2 de abril.

Cuenta un sacerdote que en varias ocasiones Víctor Sánchez lo buscó y lo invitó a una reunión en la ciudad de México. El clérigo, un tanto intrigado por los constantes llamados, le dijo al prelado, “¿Por qué me buscas tanto, si no soy tu amigo?”, a lo que el actual obispo auxiliar de la ciudad de México le respondió:

“No me importa tu amistad, sino tu ejemplo, tú me llevaste a la Sierra Norte, me ayudaste a entender a la gente de esa zona”.

Sánchez Espinosa al mismo tiempo que ostenta un alto puesto en la Consejo Episcopal Latinoamericano, que es un órgano elite de la iglesia Católica, se ha hecho cargo de la zona de Iztapalapa, que es una de las demarcaciones más conflictivas y marginadas de la capital del país. Su trabajo en esa área ha sido mostrarse preocupado por los problemas de las familias pobres, y los sacerdotes tienen una buena opinión del él.

La relevancia de que llegue un nuevo arzobispo con las características antes descritas no solamente debe incumbir a la gente religiosa, a los católicos, sino a la sociedad en general, ya que en una época en que los partidos políticos se dedican a polarizar a la población, sería de graves consecuencias para el estado de Puebla que también lo hagan las autoridades eclesiásticas.

 

Se zanja el conflicto del relleno sanitario

Al iniciar el actual trienio surgió una serie de diferencias entre el ayuntamiento de Puebla y la empresa Resa –propiedad de la familia Abed– como resultado de que la Comuna consideraba necesario cambiar al concesionario del relleno sanitario de la ciudad. La compañía que tiene a cargo el depósito se opuso, y eso generó una relación ríspida.

Esas diferencias desembocaron en que regidores del Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional emplazaran a Resa a reparar una serie de anomalías en el relleno sanitario de Chiltepeque, como era la fuga de lixiviados, problemas en la disposición de residuos, la inoperatividad de una planta de reciclaje de desechos sólidos y ampliar la vida del depósito. En aquella ocasión se le advirtió a la compañía que si no cumplía con esos requerimientos le iban a cancelar la concesión.

Tal parecía que dicho asunto iba a marcar a la administración de la alcalde Blanca Alcalá Ruiz, ya que la empresa intentó refutar los señalamientos de los regidores permitiendo a la prensa y funcionarios públicos a que hicieran un recorrido por el relleno supuestamente para demostrar que éste funcionaba adecuadamente. Es decir, había un forcejeo entre la autoridad y el concesionario.

Hace unos días el problema parece haber sido zanjado. El ayuntamiento de Puebla contrató a una empresa especializada en manejo de residuos sólidos urbanos llamada Incremi, la cual hizo un diagnóstico del manejo del relleno sanitario, además de establecer una nueva serie de normas para operar este lugar.

Luego de varias sesiones de negociación, se consiguió que Resa aceptara el dictamen de Incremi y se comprometiera a ceñirse al plan de trabajo, las normas de supervisión, capacitación y manejo que propuso la segunda de estas compañías.

Con ello se garantiza que el relleno tendría una vida útil hasta el año 2023, que no tenga que construir nueva infraestructura para que se depositen los desechos de la ciudad, y sobre todo que no se incremente el costo que la población paga por la recolección de basura.

 
 
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