Cuotas ilegales, licencias de funcionamiento y permisos para la venta de bebidas alcohólicas son las actividades que continúa realizando el ex administrador de la Central de Abasto de Puebla durante la pasada administración municipal, René Trujano, en complicidad con el actual asesor de la Secretaría de Gobernación del ayuntamiento, Martín Arroyo.
Así lo señalaron algunos bodegueros e integrantes de la mesa directiva de la Central de Abasto, ubicada al norte de la capital poblana, quienes expresaron su inconformidad en contra del ex funcionario, de quien agregaron que además de llevar a más vendedores ambulantes para sumarlos a una agrupación de la que se ostenta como “líder”, está impidiendo el avance del programa de la edil Blanca Alcalá Ruiz en ese lugar.
También lamentaron que Martín Arroyo use su cargo como asesor de Juan de Dios Bravo Jiménez, titular de Gobernación, para obtener documentos oficiales de la Comuna y lucrar con ellos, por lo que exigieron al responsable de la política interna del municipio poner orden.
Durante un recorrido realizado ayer por este mercado mayorista, los entrevistados señalaron que la mejor prueba que tienen en contra de Trujano es que durante el tiempo que fue administrador, al inicio y al final del gobierno de Enrique Doger Guerrero, la Central de Abasto de Puebla no tuvo ninguna obra ni apoyo por parte de la Comuna.
“No hubo bacheo por el contrario, las calles se deterioraron más; hubo invasiones de ambulantes y crecieron los problemas internos que de por sí ya existían. La delincuencia creció, y cada vez más agarrábamos a chavos que venían a robar a las señoras y a los productores. ¡Una vez hasta un tráiler cargado de mercancía se llevaron! La prostitución se hizo más evidente, y se empezó a hablar de tráfico de drogas”, señaló un comerciante, quien prefirió permanecer en el anonimato.
Una vez que dejó el cargo, opera a través de Arroyo; ambos crearon un nuevo grupo de comerciantes con no más de 40, en su mayoría informales, quienes ante la necesidad de tener un espacio de venta le pagan una cuota.
“Dijéramos que son cuotas grandes, pero ni siquiera eso. Y no sólo a ellos, sino a otros que metió a la central cuando estaba en la administración. Les va pidiendo de cinco y de a 10 pesos”.
Relataron que hace unas semanas apareció un nuevo expendio de bebidas alcohólicas para consumo ahí mismo, con una licencia de funcionamiento y permisos que no fueron otorgados por la actual administración, la cual prohibió ese tipo de establecimientos. Las firmas del nuevo negocio ostentan el sello del pasado gobierno y la firma de Trujano.
Afirmaron que la protesta que algunos comerciantes realizaron en noviembre pasado frente al Palacio Municipal, en el zócalo de la ciudad, fue motivada por la aparición de permisos que supuestamente había otorgado la Comuna. Sin embargo, los entrevistados recalcaron que cada nuevo permiso es otorgado por el Consejo General, y son avalados por el gobierno de la ciudad.
También señalaron que Trujano fue quien protegió a los ex integrantes del consejo de ese lugar, quienes en marzo de 2007 decidieron cobrar 150 pesos semanales a cada uno de los 800 estibadores que diariamente llegan a laborar por una ganancia diaria que no supera los 50 pesos.
El 22 de octubre del año pasado Alcalá Ruiz tomó protesta a la nueva mesa directiva del Consejo General de la Central de Abasto. La edil, acompañada de Fernando Ariza –secretario de Desarrollo Económico– y de Rodolfo Reyes Coria –quien fue nombrado administrador–, anunció un plan de rescate y desarrollo a mediano plazo para que al final del actual gobierno sea considerada como el centro de abasto más importante del estado.