Mientras conversa con La Jornada de Oriente, de la crisis económica que atraviesa el mercado del arte, en Estados Unidos, del significado de la exposición de “media carrera” que el Museo Amparo le inaugurará el viernes 30 de enero a las 18 horas, de su estilo, del retrato, y de la comparación del nivel artístico de México con otros países, el pintor de origen judío Yishai Jusidman (ciudad de México, 1963) restaura una cajita dorada que pertenece a la serie Sicóticos, tal vez la colección más cercana y mejor lograda del artista visual.
Notoriamente relajado, acompañado de los acordes de una guitarra acústica como música de fondo, Yishai revela que Pintura en obra / paintworks significa “la muestra más importante de mi vida”, pues reúne en un solo espacio el trabajo de los 20 años que dura ya su carrera. “Es un proyecto que originalmente se viene pensando desde hace muchos años, bajo la iniciativa del Museo de Arte Moderno, de la ciudad de México, pero que finalmente es el Museo Amparo quien se suma y produce la exposición, con el traslado de obra y la realización de un libro”.
–¿Es un libro o un catálogo de las piezas? –se le pregunta.
–En realidad se contempla como un libro, aunque no toda la obra que se aprecia en ella está en la exposición.
–Debido a su importancia, ¿qué significa para ti la exposición del Museo Amparo?
–Es una oportunidad muy especial de revisar nuevamente el trabajo que he producido desde finales de los años 80. Por supuesto, siempre es bueno ver obra que ha estado lejos de uno, por muchos años, y que ahora regresa. Es como un encuentro familiar.
–Pero también representa una oportunidad para saber cómo has evolucionado o involucionado a lo largo de estos 20 años.
–Sí, te das cuenta qué tanto la obra se ha vuelto caduca. En el caso de este trabajo, no ha pasado. Siento que la obra ha aguantado bien, desde el primer trabajo hasta ahora. La siento bien.
–¿Existe remordimiento por la creación de alguna pieza de la muestra? ¿Alguna vez has dicho: en qué momento la hice?
–No, al contrario. Creo que la obra demuestra que el tiempo no la ha mermado a nivel artístico, aunque físicamente ya vemos que sí –ríe de buena gana mientras sostiene una pieza a la que procede a cambiarle el color dorado.
–¿Es también la primera vez que exhibes tu obra en Puebla?
–No, hace muchos años estuve en la Universidad de las Américas, con la temática del retrato. Fue una exposición pequeña, de ocho piezas. Por eso, espero que alguna vez se presente nuevamente la oportunidad de reunir mi obra, como en esta ocasión, que es muy afortunada para mí. Exhibo cerca de 90 piezas, de colecciones institucionales y privadas, procedentes de Europa, Estados Unidos y México.
A ratos nos quedamos en silencio para no interrumpir el proceso de la restauración de la cajita, y en determinado momento nos acompaña un sonido de guitarra que sale de su computadora portátil.
Continuamos. ¿Es el retrato el tema que mayormente abordas en tu obra?
–Sí, pero no acudo al retrato sólo para plasmar un rostro. Por lo general a la gente que retrato no la ubico, pues su identidad no es lo que hace importante al cuadro sino cómo se aborda un tema. Aunque también recurro a otros géneros: la naturaleza muerta, el paisaje, la abstracción.
–Si bien tu obra es contemporánea, algunas de tus piezas nos remiten a los lienzos de siglos pasados, por su estilo.
–Durante los últimos 40 años, se ha repetido insistentemente que la pintura esta muerta o que es irrelevante simplemente por el hecho de que no ha habido innovaciones estilísticas notorias; sin embargo, eso no quiere decir que no podamos recurrir a estilos anteriores y recontextualizarlos.
–¿Y eso es válido?
–Sí, y sobre todo es interesante. Estamos en una época en la que podemos hacerlo, tanto por el acceso a la información como a los materiales. Y es a partir de la reutilización de técnicas antiguas, por su valor visual y potencial a nivel de yuxtaposición histórica, como podemos recuperar estas expresiones.
–Sé que radicas en Los Ángeles, pero que visitas constantemente este país. En ese sentido, ¿qué tanto afecta la crisis económica, que se vive en Estados Unidos, al gremio artístico?
–El mercado del arte en Estados Unidos, como en cualquier país, prácticamente se paraliza cuando hay una crisis de esta índole. Las ventas caen no en un 10 o 20 por ciento, si no en un 80 y hasta 90 por ciento, porque el arte es lo primero que dejas de comprar cuando no tienes dinero.
–Desde tu óptica, ¿cómo ves la producción pictórica en México? ¿Es mala o buena? O, como en tu caso, tienen que salir fuera del país.
–Uno siempre desea tener acceso a nuevos mercados y experiencias. Hay muchas razones para desplazarse de un lugar a otro, no sólo para los mexicanos, por tener un país con acceso limitado al arte contemporáneo, sino incluso lo hacen aquellos que nacieron y crecieron en Nueva York, París o Londres.
“Por otro lado, en México, en los últimos años, ha existido una especie de desdén por la pintura. La gente piensa que lo que importa ahora es el video, la instalación, la intervención… pero en realidad, en otras partes del mundo, esa coyuntura ya se vivió: se pretendía que la pintura ya no iba a regresar, y finalmente regresa porque las personas hemos pintado desde que apareció la humanidad. Y vamos a seguir pintado, sea relevante o no para quienes deciden”.
“Y la verdad, en cierto sentido ocurre al revés: mientras más nos internamos en una época donde la labor manual parece ser poco frecuente, cuando se llega a dar tiende a revalorarse más, por el contraste que supone frente a los medios de producción automatizados y mecanizados que rigen la vida de hoy”.
La variada obra de Jusidman recurre tanto al retratismo del siglo XVII, como a la monocromía moderna; a los bodegones naturalistas lo mismo que a la action painting, a la técnica renacentista del temple de aceite / huevo y también a la impresión digital electrostática; y a los juegos ópticos tanto como al objeto figurativo. Y de la misma forma conjuga riqueza visual con rigor conceptual y amplitud histórica, de un modo poco común en el arte contemporáneo dentro o fuera de México.
Pintura en obra / paintworks permanecerá en las salas de exposiciones temporales del Museo Amparo hasta el día 10 de abril de 2009.