El proceso de selección de candidatos del PRI puso en evidencia que el poder de uno de los junior de la política poblana, Fernando Morales Martínez, parece estar llegando a su ocaso, pues de nada sirvieron sus ínfulas de que tenía apoyos de ex gobernador tabasqueño Roberto Madrazo, de la dirección nacional priista y de la “burbuja marinista” para obtener de manera tersa la postulación por Ciudad Serdán. De hecho, las encuestas arrojan que amplios sectores de priistas de ese distrito lo aborrecen.
Fernando Morales, aunque reniega de su familia en público y en privado, usó a lo largo del pasado sexenio el apellido de su padre, el ex gobernador Melquiades Morales Flores, no solamente para obtener cargos en la alta burocracia y de elección popular, sino también para hacer negocios a la sombra del poder político.
La última zona de bosques de encino de Puebla, ubicada en la reserva de Toltepec, fue arrasada por la empresa Fisare, que construyó más de 4 mil viviendas. Se sabe que esa empresa es dirigida por Miguel Khoury Siman, uno de los socios de los hermanos Bribiesca, los hijos de Marta Sahagún de Fox. Y otro de los socios había sido Fernando Morales.
Fuentes bien informadas señalaron que en el ayuntamiento de Puebla, durante los trienos de Enrique Doger y Luis Paredes Moctezuma, se recibieron muchas presiones para que no se detuviera el proyecto de Fisare por estar en juego los intereses económicos de Morales Martínez, aunque él en repetidas ocasiones negó tener relación con dichos negocios.
Como parte del poder adquirido en el sexenio pasado, Fernando Morales todavía logró colarse a una diputación local en la pasada Legislatura. Nunca atendió a su distrito, y en general su desempeño como representante social pasó sin pena ni gloria, ya que fue el integrante de la bancada priista que más faltaba a los trabajos de comisiones y a las sesiones públicas, en donde pasaba lista y luego se retiraba. Por eso lo apodaron sus compañeros de fracción como “el diputado Bond”, en alusión a que era un “huevón”.
El junior Fernando Morales utilizó como estrategia para volverse a colocar en un puesto de elección popular involucrarse con los marinistas, marcando distancia con su familia, liderada por su padre Melquiades y su tío Jesús Morales Flores. De esa forma consiguió que lo nombraran delegado de la Sedeso en Ciudad Serdán. Además, recurrió al apoyo de Beatriz Paredes, la presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional.
Creía que, de facto, con esos amarres le tenían que dar la candidatura, pero no contó con dos factores fundamentales. Uno, que las encuestas que mandó a elaborar el PRI arrojaron que está mejor posicionado Efrían Gracía Bello, el líder nacional de los productores de maíz y un destacado líder de la CNC.
Que muchos priistas de Ciudad Serdán ya no quieren saber nada de la familia Morales y mucho menos de Fernando, cuyo único mérito es ser un junior de la política.
Y dos, que Beatriz Paredes ha desarrollado el proyecto de dar espacios a las agrupaciones que, en años recientes, han sido relegadas de las candidaturas del PRI pese a que tienen bases de militantes priista.
Por eso el apoyo de Beatriz Paredes no se dirigió hacia Fernando Morales, sino a García Bello.
Se dice que si la asamblea de delegados en Ciudad Serdán resulta ser una auténtica contienda y no una elección “arreglada”, el ganador tendría que ser Efraín García Bello.
Aunque seguramente Fernando Morales buscará echar mano de lo que dio fama a su familia, de la alquimia electoral para que voten por él hasta los muertos.
Y quizá por eso ganará.
Lo cierto es que el poder de este personaje, que se hizo rico de la noche a la mañana, ya no es el mismo, por el bien del PRI y de la sociedad en general.
SENSATEZ EN LA COMPARECENCIA DE MARIO MONTERO
Mario Montero Serrano fue el primer integrante del gabinete que compareció en el Congreso local, como parte de la glosa del cuarto informe de gobierno, y demostró que es un político que atraviesa por una etapa de madurez, y eso le da una autoridad que pocos secretarios de Gobernación han tenido en los últimos años.
Para empezar, Montero no recurrió al vicio de otros miembros del gabinete que a su comparecencia llevan acarreados para que les aplaudan o sacan a todos los funcionarios para que llenen las tribunas del Congreso. Eso se agradece, pues es injusto que muchas dependencias se paralizan por el simple hecho de que el titular le toca ir a exponer al Poder Legislativo.
Durante los cuestionamientos en su contra, el funcionario se mostró sereno y, sobre todo, audaz.
Cuando el PAN le cuestionó el tema de la seguridad pública, sobre todo por la presunta presencia de Los Zetas en territorio poblano, les respondió con datos del gobierno panista de Felipe Calderón de que la entidad no está en esa circunstancia. Fue un revés que sorprendió a la propia bancada albiazul.
Y con inteligencia, no tocó el tema de la reserva territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl, el cual es un asunto espinoso del actual gobierno estatal.
Algunos dicen que Mario Montero no buscará ser candidato a gobernador y quizá tampoco a edil de la ciudad de Puebla.
Que está disfrutando del poder, del cargo que ostenta y es quien da equilibrio