La artritis es una inflación articular aguda infecciosa supurativa, mas se da el caso de que existe una artritis llamada reactiva, que es inflamatoria, secundaria a procesos infecciosos lejanos a la articulación afectada, crónica, no supurativa, que afecta articulaciones de pies, tobillos, rodillas, manos, codos, hombros, vértebras, sacro, pelvis, sitios de inserción muscular a hueso como fascias, tendones, periostio, que son una respuesta a factores genéticos e inmunes. Entonces, la artritis puede ser:
1) Infecciosa si es secundaria a un inóculo viral, bacteriano o parasitario.
2) Posinfecciosa cuando se conoce el agente causal y es secundaria al proceso.
3) Inflamatoria cuando secunda una sospechosa infecciosa con agente no aislado.
4) Reactiva cuando existe un factor genético predisponente, a la par de un agente infeccioso que lleva consigo un antígeno de histo compatibilidad (AHC B27); el resultado es que, humano y agente patógeno crean una estereotipia mimética molecular que desencadena un choque inflamatorio, secuela de una infección en el segmento buco–digestivo, uro–genital o de otro sitio, en la que el sujeto genéticamente predispuesto da una respuesta inmune que perpetúa la infección como artritis reactiva.
Los rubros 2, 3 y 4 están inmersos en el concepto de reactiva; se le llama artritis reactiva oroenterocolítica (ARO) cuando la inducen infecciones del tubo digestivo y artritis reactiva genitourinaria o sexual (ARG) cuando la causan agentes transmitidos sexualmente por la vía genital y urinario. También puede ocurrir como secuela en otras infecciones ampliando el concepto expuesto.
En 1948 una epidemia de disentería por Shigella flexneri (con cuatro grupos del género) derivó pacientes con secuela de ARO. En 1988 se reportó que infecciones diarreicas por Salmonella cholerasuis, enteritidis y typhimurium (que puede tener 1999 serotipos) causaron ARO como secuela. Se dio otro reporte de infecciones por yersinia enterocolitica, (tiene 34 serotipos “O”), dejaron secuela de ARO en 10 a 34 por ciento de los infectados; hoy en día esta bacteria es la principal causa de ARO. Más recientemente se han reportado causando ARO infecciones por Campylobacter feotus y yeyuni, Helicobacter pylori, Brucella s/p, Entamoeba histolytica, Giardia lamblia, Strongyloides stercoralis y Taenia saginata. Más interesante aun, la literatura reporta que obesos a quienes se les practicó anastomosis intestinal para reducir su ingesta y adelgazar padecieron ARO, que desapareció cuando se anuló el proceso intestinal obstructivo, considerándose que la ARO fue causada porque en el asa intestinal no funcional proliferaron bacterias.
Deben incluirse en el rubro de ARO a las infecciones faringo–amigdalinas frecuentes en niños y adultos jóvenes, causadas por Streptococcus pyogenes grupo A _hemolítico, que causan fiebre reumática; son ARO no consideradas así desde hace mucho tiempo; el 2 por ciento de estos pacientes con carditis complicatoria sufren artritis sin la presencia de bacterias o sin el antígeno de histocompatibilidad B27. Las ARO registran el AHC B27 entre el 66 y 78 por ciento de quienes las padecen.
Por otro lado, se observa que uretritis y vaginitis inespecíficas no gonocócicas causadas en el 67 por ciento de veces por Chlamydia trachomatis y Ureaplasma urealyticum dejan como secuela ARG, son bacterias transmitidas por contacto sexual promiscuo que comparten AHC B27 estereotípico con el antígeno de superficie bacteriano, cuyo mimetismo induce artritis, concepto en el que incluye al llamado Síndrome de Reiter expresado como: artritis, vaginitis, uretritis y conjuntivitis.
La artritis reactiva puede ocurrir en otras infecciones como secuela; se han reportado: Neisseria meningitidis, Haemophilus influenzae tipo b, Mycoplasma pneumoniae, Borrelia burdogferi, Schistosoma haematobium, japonicum y mansoni; finalmente, el virus de la inmuno deficiencia humana adquirida.
No debe soslayarse que para que la artritis reactiva ocurra deben coexistir un factor genético predisponente que forme AHC B27 con un agente patógeno portador de factor antigénico de superficie molecular mimético desencadenante del choque inflamatorio en las articulaciones. El suceso ocurre por primera vez 2 semanas después identificado por: 1. En 40 a 95 por ciento de veces molestia articular de extremidades inferiores. 2. Del 30 a 65 por ciento en extremidades superiores. 3. De 10 a 15 por ciento en otras articulaciones o zonas de inserción muscular. 4. Un 10 a 20 por ciento, Síndrome de Reiter. 5. En 10 por ciento queratodermia, pústulas costrosas en palmas y plantas, psoriasis pustulosa. 6. El 7 por ciento, eritema nudoso. 7. El 5 por ciento, queratosis ungueal, endurecimiento de uñas que se desprenden. 8. úlceras planas de base eritematosa indoloras en boca, paladar, labios en un 5 por ciento. 9. Otro 5 por ciento como balanitis (irritación de glande) discreta no dolorosa a veces vesicular. 10. De 5 a 10 por ciento miocarditis. 11. El 1 por ciento meningoencefalitis. 12. Todos los cuadros señalados se acompañan de fiebre, flojera mental, flojera física, disminución del apetito.
Como pueden ver, el tema es todo un reto diagnóstico, no apto para menores. Exige aislar al agente, reconocer al antígeno, pero no tiene especificidad terapéutica. La artritis reactiva desde siempre se ve cubierta de un panorama sombrío, como secuela de no pocas infecciones.