En el abandono y descuido, llegó a sus 174 años de fundación la primera fábrica textil en América Latina, La Constancia Mexicana. Y llega sin un proyecto definido, ni por parte del gobierno del estado, que en 2005 anunció que crearía el Centro Estatal de las Artes de Puebla, ni por la iniciativa privada, que también disputa el espacio histórico para un centro de convenciones y hasta un posible hotel de cinco estrellas.
El domingo 7 de enero, la Alianza Ciudadana “Esteban de Antuñano” organizó un concierto con el Quinteto de metales del ayuntamiento. En la celebración dieron conocer las acciones que emprenden a favor del rescate y protección.
Los integrantes de la asociación adelantaron que la próxima actividad es el 7 de marzo, fecha en que se conmemora el fallecimiento del fundador y en la que se organiza el canto de un himno y una ofrenda floral. Además, para septiembre se inaugurará una exposición titulada Fotoconstancia, que ya representa una tradición en el inmueble.
Hay que recordar que en 2006 el todavía coordinador en Puebla del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos, por sus siglas en inglés), José Eduardo Carranza, informó que la ex fábrica podría convertirse en un centro de convenciones, centro comercial o incluso en un “hotel express”.
Si bien el uso aún no queda definido, esa vez confesó que las propuestas iban desde la construcción de un centro de convenciones, un hotel o un complejo en el que se combinen ambas propuestas comerciales. Es más, se mencionó al empresario Carlos Slim como un posible inversionista a quien se le presentó el proyecto de construir ahí el Centro Nacional de las Artes.
En 2008, en la misma celebración, los integrantes de la Alianza Ciudadana que lleva el nombre del prócer poblano demandaron que “hay que darle vida y utilidad a este inmueble histórico”, sin lograr mucho, al paso de otro año.
En 1835, Esteban de Antuñano inauguró la primera fábrica textil de América Latina, que basaba su producción en el empleo de la máquina automática. Ubicada a nueve kilómetros del centro de la ciudad, reflejó ampliamente la introducción de las ideas de la modernidad europea correspondientes a la segunda fase del desarrollo del capitalismo industrial en Latinoamérica durante el siglo XIX.
La empresa se estableció en la antigua hacienda de Santo Domingo, edificio adecuado para la producción textil. Hoy ubicada entre los bulevares Esteban de Antuñano y Hermanos Serdán.
La Constancia Mexicana no era una simple factoría, sino un claro ejemplo de una company town, pues hay un caserío aún en pie que fue construido al mismo tiempo que el edificio de producción, lo que se considera la manifestación de un intercambio de influencias considerables entre los nuevos valores de la industrialización y los valores tradicionales de las haciendas latinoamericanas, según el libro El patrimonio de México y su valor universal.
Tras 156 años de productividad, fue expropiado por el gobierno del estado en 2001. A partir de entonces, en el recinto se han realizado diversas actividades alusivas a las artes, que no son precisamente organizadas por la administración estatal, sino en gran medida por las universidades, la iniciativa privada y organismos sociales.