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Lunes, 12 de enero de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

11 de cada poblanos infectados con VIH son migrantes: Torres Escobar

 

 

En una encuesta realizada por Magis a pobladores de áreas rurales de Puebla al preguntar sobre sus prácticas sexuales encontraron que los hombres que habían estado en EU habían tenido en promedio 3.3 parejas, mientras que los que habían permanecido en sus comunidades, sólo 1.8
AMÉRICA FARÍAS OCAMPO

Hace ocho años, María recibió dos noticias que le cambiaron la vida: la primera, que su bebé había nacido bien, y la otra, que estaba infectada con VIH. Aterrada, decidió abandonar Los Ángeles, California y regresar a Puebla, porque creyó que iba a morir y deseaba hacerlo en su tierra.

De regreso a Puebla, la mente de María viajó hacia atrás y recordó que el embarazo de Rita se produjo a raíz de que a aquel hombre lampiño y atractivo que había conocido en una noche de parranda se le había roto el condón, acción que nunca le dio importancia.

Así como María, en el estado hay más de 600 migrantes poblanos infectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que podrían narrar su testimonio sobre cómo se contagiaron y cómo enfrentaron el shock emocional cuando recibieron la noticia.

Los expertos en el tema consideran que es riesgoso atribuirle a la migración a Estados Unidos el incremento de VIH/sida en Puebla, pero, estudios indican que este fenómeno es de alto riesgo para contraer el tan temido virus.

Tan sólo en el estado de Puebla, el 11 por ciento de los infectados con VIH son migrantes, informó Indiana Torres Escobar, especialista en medicina tropical en la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) y directora del Centro Ambulatorio de Prevención y Atención al Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS).

Un estudio, realizado por Carlos Magis Rodríguez, director de Investigación Operativa del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida en poblaciones rurales de Michoacán y Puebla –cuya copia está en poder de La Jornada de Oriente– revela que la prevalencia de VIH en Estados Unidos es de 0.6 por ciento, mientras que en México es de 0.3. Esto significa que las personas que emigran al país vecino tienen el doble de riesgo de contagiarse con el virus.

Indica que las personas que han ido y vuelto a Estados Unidos en un año han tenido en promedio el doble de parejas sexuales que quienes no han salido de su población, y además han recurrido mucho más veces a los servicios de sexoservidoras y tenido más parejas casuales o de una sola noche.

En una encuesta realizada por Magis a pobladores de áreas rurales de Puebla y Michoacán al preguntar sobre sus prácticas sexuales encontraron que los hombres que habían estado en Estados Unidos habían tenido en promedio 3.3 parejas, mientras que los que habían permanecido en sus comunidades, sólo 1.8.

Los migrantes tuvieron con mayor frecuencia sexo casual y visitas con sexoservidoras. En el caso de las mujeres, la diferencia fue menos; 1.2 para las que se quedaron en casa y de 1.5 para las que salieron.

El 37 por ciento de quienes han migrado a Estados Unidos usó condón con su pareja estable, mientras que entre los que no migraron la prevalencia fue de 13 por ciento.

57 por ciento de los no migrantes utilizaó protección al tener relaciones con una sexoservidora, mientras que entre los que estuvieron en aquel país el índice de protección adecuada fue de 77 por ciento.

La investigación resalta que el 10 por ciento de los migrantes en general  que habitan en California admitió haber tenido relaciones sexuales con otros hombres, y el 57 por ciento reconoció haber tenido sexo pagado sin protección.

Carlos Magis señala que aunque no se puede establecer una relación directa entre migración y VIH, cuando se estudian los casos específicos de comunidades rurales hay una correlación mayor.

En el año 2000, el 13 por ciento de los casos de infecciones en poblaciones rurales tenía como antecedente la migración. Pero en estados como Michoacán, Durango y Zacatecas, la cuarta parte de los portadores del virus había vivido en Estados Unidos.

 

Mujeres, más vulnerables

al contagio de VIH

con la migración

 

Información de la organización civil Population Council advierte que las mujeres con parejas migrantes son más vulnerables a contraer VIH, pues muchas de ellas no les exigen protección a sus parejas porque consideran que al hacerlo podrían perder su confianza o tienen miedo a la violencia o al abandono.

Datos de dicha organización señalan que dos terceras partes de las parejas femeninas rurales de migrantes mexicanos no usaron condones con sus parejas cuando ellos regresaron a pesar de la sospecha de que este comportamiento las podría poner en peligro de infectarse de VIH o de otra enfermedad de transmisión sexual.

En 2006, en el Centro Ambulatorio de Prevención y Atención al Sida e Infecciones de Transmisión Sexual, que se ubica en el Hospital General de Puebla, se atendieron a 670 personas; de éstas, 11 por ciento tuvo antecedentes de migración hacia Estados Unidos. El 50 por ciento de las mujeres que recibían tratamiento, y atención en dicho año declaró que su pareja era migrante, en su mayoría procedente en Nueva York y Los Ángeles.

A decir de Daniel Hernández Roseta, titular del departamento de Ciencias Sociales del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) –en una entrevista con La Jornada de Oriente–, el contagio del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)/sida entre las mujeres que viven en comunidades con altos índices de migración no siempre se da por desconocimiento de las infecciones de transmisión sexual, sino porque muchas son obligadas a tener relaciones sexuales sin protección.

El antropólogo explicó que los hombres que migran a Estados Unidos y que regresan por una temporada corta a su lugar de origen lo primero que les piden a sus esposas es tener hijos para vencer el miedo a la infidelidad.

“Muchos hombres cuando regresan a sus comunidades a lo primero que le apuestan es al embarazo, para asegurarse de que sus mujeres les serán fieles durante su ausencia; piensan que si tienen hijos ellas se mantendrán ocupadas y no se relacionarán con otros hombres”, detalló.

Sin embargo, dijo, en el paso por la frontera muchos de ellos sufren violaciones, o durante su estancia en Estados Unidos mantienen relaciones sexuales con sexoservidoras o con personas de su mismo sexo; entonces se contagian, pero lo ignoran porque el virus es asintomático; los problemas pueden aparecer después de 10 años de la infección.

Entonces, como cuando regresan en lo primero que piensan es en procrear, evitan usar preservativos, y las mujeres, a pesar de estar conscientes de todos los riesgos, aprueban tener relaciones sin protección, o muchas que lo rechazan son sometidas al encuentro por la fuerza.

Sagrario Lobato, integrante de la organización “Ayuda en Acción” y académica en la Universidad Iberoamericana campus Puebla, agregó que otro de los obstáculos que impide que las mujeres usen métodos anticonceptivos para prevenir las infecciones de transmisión sexual es la “ilusión de la fidelidad”.

De acuerdo con estadísticas del programa regional para fortalecer la respuesta frente a la epidemia del VIH/sida, en México seis de cada 10 mujeres no exigen condón porque sus compañeros se niegan a usarlo; tres de cada 10 incurren en el mismo riesgo porque creen que su pareja es fiel y porque suponen que no es necesario; una de cada 10 porque no le gusta utilizar el preservativo, y el 3.9 por ciento ni siquiera pensó en pedirlo.

Torres Escobar señaló que para evitar que el VIH se siga propagando en las poblaciones con alta migración es importante reforzar las campañas de información y prevención de la epidemia en esos sitios, realizar más pruebas de detección de VIH en las comunidades rurales para evitar que los contagiados tengan complicaciones severas por el virus, y priorizar el trabajo con la población femenina, que es uno de los grupos con mayor riesgo de contraer dicho virus, pues los estereotipos que influyen –la virginidad, la monogamia sexual y la ignorancia o pudor– crean barreras para que las mujeres hablen de sexualidad o de prevención de VIH con sus parejas.

 
 
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