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Martes, 6 de enero de 2009 La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 OPINIÓN 

¿De quién es la naturaleza?

 
GUILLERMO ARAGÓN

Comenzamos 2009 con oscuros augurios de profundización de la crisis económica, con la intensificación del genocidio palestino por parte del gobierno israelí, con un aumento más de los combustibles, con los primeros muertos del año, fruto de la inseguridad y la violencia sin control que se alienta como argumento para el endurecimiento de un régimen autoritario; con un presupuesto aprobado que una vez más privilegia a los que más tienen en detrimento de los que menos tienen; y todo ello en medio de un discurso vacío de que todo está bien en México, que la crisis tiene su origen en causas que escapan a nuestro control, que es momento de unidad, de aguantar, de ser optimistas, etc.

En medio de este contexto, todavía queda espacio para enumerar más acontecimientos nefastos que se instalan subrepticiamente, pero que son tal vez más graves que los que los medios nos presentan, como es el hecho de que a partir del 1 de enero, las semillas transgénicas pueden entrar libremente y diseminarse sin control por todo el territorio nacional, lo cual como muchos funcionarios dicen, es “inevitable” porque es parte del imparable avance científico y tecnológico del hombre en su afán por “someter” a su voluntad a la naturaleza; en este caso se trata de que las semillas produzcan lo que sus dueños deciden, en donde y cuando lo decidan, y sobre todo al precio que ellos determinen.

Hay que recordar que desde octubre pasado varias organizaciones campesinas de Tlaxcala, a través de  la diputada Ana Lilia Rivera presentaron al Congreso una iniciativa para proteger las semillas criollas del maíz que desde hace miles de años han venido cultivando los pueblos originarios y los campesinos de Tlaxcala y que  proponía un control y una regulación de esas semillas a través de una reglamentación estatal; sin embargo, tal iniciativa, sólo encontró el silencio de los diputados y de los partidos. Así pues, las vías institucionales para la defensa parecen cerradas, ¿Qué queda entonces por hacer?  ¿Cómo defender la base de nuestra alimentación?

 
 
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