Los últimos días de 2008, el Paseo Bravo sufrió un cambio de imagen resultado del graffiti que un grupo de jóvenes compartiera con la ciudadanía en el área que rodea al quiosco. Ambos lados de la muralla que delimitan esta zona del parque fueron adornados con la obra de casi una veintena de grafiteros quienes plasmaron con sus latas de aerosol diversas imágenes de los más variados temas.
Durante el fin de semana pasado, La Jornada de Oriente realizó un recorrido por el lugar y preguntó la opinión de los visitantes a cerca de esta iniciativa que fue apoyada por el ayuntamiento, a través del Instituto Municipal de la Juventud.
Mariana Rodríguez, comerciante y madre de familia comentó: “por lo menos este graffiti se ve un poco más ordenado y limpio que el que se veía antes, descuidado. Ahora le da realce a las bancas del Paseo Bravo. Yo paso continuamente por aquí y antes estaba pintado con groserías, con cosas obscenas. No le daban a uno ganas de pasar por aquí. Parecía zona de vagos, de miedo. Ahora sí vengo con mis hijos y les digo: ‘miren, ahí hay unos conejos, un perro’ y damos la vuelta. Tiene otro aspecto definitivamente”.
–Luego de ver esto, si algún grafitero le pidiera permiso para hacer un mural similar a estos, ¿lo permitiría?
–Sí. Sí me gusta. A partir de que vi esto. Antes para mí el graffiti eran rayones en las paredes.
Vicente, electricista, dijo que “a lo mejor no soy muy bueno para opinar sobre pintura pero no me agrada. ¿Cómo explicártelo? Bueno, algunas imágenes están bonitas. Las que parecen caricaturas. Pero hay otras que no las entiendo. Definitivamente no entiendo ese arte.
“Aunque estas pinturas se ven mejor porque son como caricaturas. Y las otras, las que ves por las paredes de la ciudad son como unas letras que no les entiende uno. Yo paso a veces por el Paseo Bravo, y bueno, pues ahora sí tiene orden, no está rayado. Ahora sí lo hicieron con permiso y antes nada más los grafiteros pintaban a escondidas”.
–Luego de ver esto, si algún grafitero le pidiera permiso para hacer un mural similar a estos, ¿lo permitiría?
–Pues a lo mejor sí. Le daría un espacio para que pintaran algo bonito a que me grafitearan toda la barda. Incluso creo que hay estados que permiten que los grafiteros pinten en ciertos lugares. No recuerdo en dónde vi que decía “aquí puedes pintar”.
Pedro Robles es propietario de un negocio de carpintería. Él y su familia viven en la colonia Chapultepec y sus hijos se dedican eventualmente al graffiti. “Esto que hicieron en el Paseo Bravo es una buena opción, un buen lugar para los chavos en vez de que anden pintando por las calles. Lo que es el graffiti aquí en esta área se ve que está bien hecho porque el graffiti muchas veces son puros rayones en las calles y eso no tiene ningún sentido. Estas áreas se deberían extender por toda la ciudad porque dan una imagen más positiva que las bardas todas pintadas”.
“Mis hijos y otros muchachos han pintado algunas veces en mi casa con permiso. Yo creo que mi casa es una de las únicas de la colonia Chapultepec que lo permite. Las demás no han permitido que grafiteen su fachada porque creo que les falta información sobre el tema. Y además algunos vecinos son personas muy posesivas. Dicen ‘es mi casa y por qué vas a pintarla’. Desde antes de que mis hijos entraran a esto del graffiti nosotros en la familia ya teníamos esta mentalidad, pues vivimos en los barrios entonces ahí es muy común este tipo de actividades. Y como te mencionaba, aquí tienes imágenes con un sentido artístico. No como en otras partes, que sólo hacen rayones sin sentido”.
Josué tiene 17 años y ya trabaja. Es grafitero al igual que su hermano Mario Gerardo, de 15. Josué no participó en la barda del Paseo Bravo, pero “pero mi hermano sí. Somos de la colonia Aquiles Serdán, aquí cerca del Paseo. A mí me hubiera gustado pintar aquí, pero ese día mi hermano no me avisó. La verdad es que está muy padre este graffiti”. Mario Gerardo, por su parte, cuenta que participó a invitación de un amigo que también es grafitero. “El ayuntamiento nos dio las latas y nos asignó el espacio. Mi tema fue una reflexión sobre el graffiti pero también puedes encontrar piezas sobre el mar, por ejemplo. Estuvimos una semana completa pintando. La experiencia de pintar así con tantos grafiteros estuvo chida”.
Pero no sólo gente de Puebla tiene una opinión sobre este proyecto. Mara Reyes, originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua comenta que “la verdad no me gusta porque usaron colores muy opacos. Les falta esencia a las piezas. Aunque definitivamente es otra forma de expresar el arte. Es algo positivo que los muchachos aquí estén desfogando lo que sienten, en lugar de estar en las calles plasmando sus dibujos. Mejor que vengan acá, más directo y sí, expresando lo que ellos sienten”.
“En Ciudad Juárez y en Chihuahua he visto graffiti de más calidad. El de por allá ha adoptado la forma de EU; la técnica, los temas. Los colores son más brillantes y llamativos que los que veo aquí en el Paseo Bravo. De los que vi acá la verdad no hubo ninguno que me haya impactado. Allá en Juárez si los grafiteros pintan en una sola área, de forma ordenada, no tienen problemas. Es aceptado. A mí nunca me han pedido permiso para pintar mi fachada pero si lo hicieran les diría que sí”.