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Viernes, 2 de enero de 2009 La Jornada de Oriente - Tlaxcala - Estado
 
 

Obtiene Delgado insumos para su negocio a base de trueque con otros comerciantes

 
JUAN LUIS CRUZ PÉREZ

Aunque para muchos es una forma de comercio en desuso, para otros el trueque es la gran oportunidad de diversificar su mercado y ofertar más y mejores productos que les permitan vivir de esta actividad. Ese es el caso del artesano Óscar Delgado Rodríguez quien fabrica, compra, vende y hasta cambia productos alternativos autóctonos, como instrumentos musicales, joyería, piedras, inciensos, zapatos y hasta ropa, entre otros artículos.

El intercambio de piezas o productos con otros artesanos, le ha permitido “tener bien surtido el changarro” para que “si no les convence una pieza, terminan por llevarse otra o bien después regresan por algo que les gustó”, explica.

Originario del municipio de San Juan Totolac, Óscar Delgado es un hombre de 36 años de edad que se inició en esta actividad por influencia de su hermano mayor, quien le lleva más de 10 años como artesano de productos alternativos autóctonos, como ellos autodefinen su actividad.

Cada semana, Óscar forma parte del paisaje que ha adoptado la Plaza Xicohténcatl, en la capital de Tlaxcala, en donde él, junto con más de 20 artesanos, ofertan a la gente productos textiles, herbolaria, instrumentos musicales, comida y muebles.

“Mi especialidad es la fabricación de instrumentos musicales, como bongós (una percusión hecha de madera con un parche de cuero), los palos de lluvia (realizados con palos de bambú y piedras especiales de distintos tamaños), teponaxtles huehues, maracas, así como la joyería de plata y de piedras”, detalla Delgado Rodríguez.

Sin embargo, “como esto por sí solo no alcanza para vivir, hay que aumentar la producción y una forma de hacerlo es a través del trueque. Hay varios artesanos de Puebla, Chiapas y Guerrero que ya me buscan para que les surta bongós y palos de lluvia y ellos a cambio me dan ocarinas o silbatos prehispánicos, que hacen sonidos de animales”,  refiere.

“Tengo un amigo de Cholula, Puebla, que me visita a menudo para llevarse lo que le gusta y a cambio yo voy a su negocio para que me pague con las piezas que creo que se venderán bien. Es un intercambio de piezas que hacemos entre nosotros para ayudarnos a tener mejores ofertas a los turistas o personas que buscan algo diferente”, puntualiza.

Reconoce que esa medida les ha permitido subsistir de esta actividad, ya que “no tenemos ningún apoyo gubernamental, ni a nivel estatal ni federal, todo este tipo de creaciones las logramos colocar y hacer, primeramente, como nuestro entender nos lleva, porque no hay ningún apoyo para nosotros”, recalca.

Recuerda que la fabricación de los instrumentos musicales la aprendió luego de un viaje que realizó por “la zona alta” de Chiapas, en donde “viví con unos amigos que me enseñaron sus secretos y yo les compartí los míos, que son en torno a la hechura de esclavas, gargantillas y aretes de plata con piedras o cuarzos, mismos que han llamado mucho la atención.

Antes de eso, en Guerrero me enseñaron mucho lo de la joyería de plata y en Chiapas la elaboración de instrumentos autóctonos, me llamó la atención y me gusta”.

Con más de seis años en esta actividad, la cual aprendió de uno de sus hermanos mayores, Óscar reconoce que la actividad es inestable, porque “hay días en que se vende muy bien y hay otros en los que no sacas ni para un vaso de agua.

“Así es esto, por eso tenemos que aprender a ahorrar los recursos y hemos hecho del trueque una forma de surtir nuestros productos y diversificar el mercado para subsistir”.

Refiere que contrario a lo que pudiera pensarse, su negocio ha tenido un crecimiento importante en los últimos meses, al grado que no ha tenido la necesidad de buscar nuevos mercados o salir de Tlaxcala a comercializar sus productos.

“Hay mucha gente que ve en nuestros productos una forma diferente de expresarse y eso nos ha permitido que nuestras ventas se incrementen, por lo que gracias a dios se vive bien de esto, pero hay que trabajarle mucho y sacrificarse, pero sobre todo buscar siempre mejorar nuestros productos y aprender lo que otros hacen para ofrecerlo, si es posible, hasta de mejor calidad”, enfatiza Delgado Rodríguez.

Ejemplo de ello es que desde hace unos meses incursionó en la fabricación de zapatos de piel, los cuales, en la parte interior, están forrados con lana de borrego. “Han tenido una importante demanda. Empezamos como un experimento, pero la verdad nos ha funcionado muy bien y ya tenemos pedidos”.

Esto le ha permitido a Óscar Delgado establecer dos talleres familiares de artesanía, los cuales son atendidos por sus hermanos y sobrinos. Uno está en la ciudad de México y otros más en el municipio de Totolac, donde “laboramos en los tiempos libres y quienes están ahí se ganan unos pesos extras, que para como están las cosas en el país no les caen nada mal”.

 
 
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