Aparentemente, la sequía de talentos mexicanos para la fiesta brava ha concluido. Los redundantes carteles con figuras como Rafael Ortega y Eulalio López “El Zotoluco” por fin ofrecerán variaciones gracias al Ave Fénix que surgió en dos recientes triunfadores de corridas celebradas en El Relicario Joselito Huerta de Puebla: Arturo Macías “El Cejas” y Federico Pizarro.
La parálisis era el futuro irremediable que los médicos pronosticaban para el primero de ellos. El segundo debió volver a sus inicios, a las tientas en el campo, para recibir una nueva oportunidad.
Hoy, luego de su renacimiento desde las cenizas mismas, ambos matadores están en la cúspide de sus carreras y han conquistado a la afición angelopolitana.
El aguascalentense Arturo Macías vivió una de las noches más grandes de su joven trayectoria el viernes 21 de noviembre, cuando alternando cartel con Rafael Ortega y José Mauricio entregó una faena sublime ante el cárdeno de nombre “Contador”. Tal fue el éxito que el juez de plaza, Alberto Vázquez, indultó al toro.
Apenas dos semanas después “El Cejas” regresó a Puebla junto a Federico Pizarro, quien resultó el triunfador saliendo en hombros, especialmente por los muletazos, el remate de pecho y estocada completa ante “Aluminio”, su segundo de aquel 5 de diciembre en la corrida a beneficio de la UAP.
Prognosis negativa
Sábado 3 de noviembre de 2007. En su casa. Ante su gente. Arturo Macías estaba en plan grande y sabía que tendría una cita con el destino, pero su presunción era positiva. Jamás imaginó que su futuro en los ruedos –incluso en las aceras de las calles– estaría en jaque.
Un astado lo sorprendió y le propinó tremenda voltereta. “En la corrida de Las Calaveras me agarró un toro, me partió la espalda, una vértebra me la hizo polvo”, recuerda el hidrocálido. Su carrera, hasta ese momento, iba en pleno ascenso. Fue triunfador en la temporada grande de la monumental Plaza México y su carrera se vio truncada. Pero el susto no tuvo comparación.
“Los doctores decían que no iba a volver a caminar, mucho menos torear, me iba a quedar parapléjico de los hombros para abajo”, charla Arturo, ahora con una sonrisa en su rostro. “Fue una espera de siete meses de incertidumbre, de operaciones, silla de ruedas, total, un calvario hasta que llegó mi ansiada reaparición”.
De acuerdo con el parte médico, “El Cejas” se fracturó la vértebra dorsal T–5. Si una simple astilla, que finalmente tomó un curso distinto, hubiera penetrado en la médula, el torero no caminaría jamás.
El 23 de marzo de este año el matador demostró su valentía y amor por la tauromaquia al volver a un ruedo después de ese aparatoso y potencialmente devastador accidente. Arturo, además, retomó ese ascenso en el cual su carrera se encontraba dentro de la baraja taurina al cortar tres orejas.
“Estoy dispuesto a todo con tal de no bajarme del carro”, afirma “El Cejas”. “Me di cuenta de que no puedo vivir sin torear, y mientras viva es lo que voy a hacer. Bien lo decía el maestro David (Silveti), que cuando estás tan entregado con el toro muchas veces te crees que vivir es una circunstancia y torear es una necesidad”, señaló.
Esa experiencia lo convirtió en un hombre, y un torero, más maduro. Sin perder su estilo, ahora toma un reposo grande, una pausa, con temple. Así indultó a “Contador”. Así cerró su temporada en México antes de partir a la Feria de Cali, en Colombia. Pero Puebla podría ser su nuevo patio.
“A Puebla le tengo un cariño muy especial, han venido unos triunfos muy fuertes en momentos cruciales de mi carrera que me han dado mucho ánimo, mucha seguridad, y que han tenido mucho que ver en esta temporada”, concluyó Arturo Macías.
Luces, cámara, olé
Domingo 22 de febrero de 2004. Toros de la ganadería Santa Fe del Campo. Silencio con ambos. Federico Pizarro batallaba por preservar su profesión 10 años después de debutar en la monumental Plaza México y a nueve de distancia de su faena más memorable. El capitalino desconocía que sería su última presentación en el embudo de Insurgentes con el que soñó cuando niño por los próximos 56 meses.
Las contrataciones fueron en declive y Federico, sin rumbo definido, aceptó una invitación para incursionar en el mundo de la televisión, donde ya había tenido breves apariciones en comerciales.
Sus primeras intervenciones se dieron en el largometraje estadounidense The Matador, estelarizado por Pierce Brosnan y Greg Kinnear, filmada en 2005, y en la telenovela Contra Viento y Marea.
–¿Cómo se incrementaron las ofertas para que actuaras y qué pasó con los toros?
–Me ofrecieron una beca para estudiar actuación en Televisa y era un momento en el que estaba con una circunstancia muy fuerte en mi vida personal, en cuanto a mi decisión de seguir o no adelante en la carrera taurina, y llegó la oportunidad de hacer varias novelas después de estudiar y las hice, hice una obra de teatro, ahora estoy por hacer una película. Al final, los toreros somos actores en algún momento dado que nos estamos interpretando nosotros mismos delante de un toro, entonces es un mundo muy bonito, el cual respeto mucho y si llegan oportunidades que me sean atractivas lo voy a seguir haciendo”.
Las producciones de Barrera de Amor y Tormenta en el paraíso extendieron su nueva actividad, pero en el fondo Pizarro continúa siendo un torero. Aún así, el sinuoso camino de regreso a los ruedos fue tan duro que el matador debió regresar a los campos de lidia para atraer la atención de los empresarios.
“El momento en que yo decidí continuar”, recuerda Federico, “fue un momento en el que tenía prácticamente las puertas del toreo cerradas. Hubo muy poca gente que me dijo ‘venga, yo creo en ti todavía’. El primero que creyó en mí tuve que ser yo y decir que en mí todavía hay muchas cosas que regalarle a la afición”.
Dos años después de tan complicada resolución, las puertas comenzaron a chirriar. Era el sonido de la apertura. Del renacimiento. Del Ave Fénix.
“La gente me empezó a ver, primero en el campo, a decir ‘mira, aquí todavía hace aire’, y bueno, ahí vamos, poco a poco, seguimos abriéndonos las puertas; estamos renaciendo taurinamente”, confirmó Pizarro.
Apenas el pasado 19 de octubre de 2008 el diestro por fin volvió a casa. Reapareció en la Plaza México, cuatro años y medio después de su más reciente presencia allí, y cortó un apéndice.
“Regreso con una gran conciencia de que mi vocación es ser torero y lo que significa eso es agradecer cada tarde que uno tiene para vestirse de torero y soñar con ser mejor y con ser torero, es un regalo de la vida y de dios”, concluyó Federico Pizarro, el matador.
José María Arturo Huerta y su empresa Taurovisión Espectáculos ya negocia con toreros y apoderados para presentar variados y ostentosos carteles para la próxima Feria de Puebla. Por fin, parece ser, habrá una cartera a disposición más allá del Señor de los Tres Tercios y El Zotoluco. Arturo Macías “El Cejas” y Federico Pizarro han ganado un lugar en El Relicario Joselito Huerta.