Apenas amanecía abril cuando el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregó al ayuntamiento de Atlixco una propuesta para regular el crecimiento urbano en el área de Los Solares, y de esa forma rescatar la zona arqueológica de la ciudad, adelantó a este diario Víctor Hugo Valencia, delegado en Puebla de esa oficina.
Otro motivo de la visita, dijo, fue mostrar al alcalde un proyecto para mejorar, enriquecer y dignificar el Centro Histórico. “Solamente dos centros históricos cuentan con un decreto federal en Puebla, y hablamos de la capital del estado y desde luego Atlixco. Ojala en este año alcancemos el reconocimiento del caserío industrial de Metepec, que tiene el expediente trabajado desde hace mucho tiempo”.
Pero para la primera semana de abril, otro tema ocupó en demasía el tiempo del alcalde Eleazar Pérez Sánchez: el caso Rubén Gil Campos. Según el edil, las acusaciones de los militantes del PAN, y en especial del legislador federal Guillermo Velásquez Gutiérrez sobre sus presuntos nexos comerciales y de negocios con Gil, tienen una explicación: “Ellos están muy dolidos porque después de 12 años de gobierno perdieron Atlixco. Y saben que en mucho tiempo no podrán recuperarlo por el excelente trabajo nuestro. Desde la contienda electoral pasada gritaron equivocadamente a los cuatro vientos el rumor sobre mis presuntas actividades ilícitas. No es cierto nada de eso”.
A la par del caso Gil, la urgencia de repensar el crecimiento urbano en Atlixco no fue bajada de la agenda oficial. Por eso, en medio del esquema para constituir el Plan Municipal de Desarrollo (PMD) 2008–2011, el área dedicada a la ecología y el crecimiento de la ciudad en el ayuntamiento, dirigida por Jesús Aroche Ramos, tendrá como prioridad revisar amplia y profundamente el modelo de evolución de la mancha urbana debido a que el actual ya está rebasado, reconoció el funcionario el 5 de abril.
Frente a esa realidad, añadió, es fundamental rehacer el Plan Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU). “Ese instrumento, el actual, presuntamente tiene una vigencia para 2025, aunque, y es con toda honestidad y preocupación, está rebasado”.
Aun Eleazar Pérez no terminaba de limpiarse los fantasmas de Rubén Gil cuando brotó en su entorno otro escándalo. Era un choque mediático y político con su ex coordinador de directores, Jorge Rogelio Pineda Ramírez, luego de despedirlo de forma irrevocable por una pelea en una taberna de la zona de tolerancia en esta ciudad.
Después de tomar esa decisión, el presidente municipal acusó a Pineda Ramírez de conspirar en su contra para que su “compadre, Hermenegildo Tlapanco (suplente de Pérez Sánchez) pueda quedarse con mi cargo”. En respuesta, el médico de profesión y ex burócrata denunció ante el Agente del Ministerio Público (AMP) una serie de amenazas telefónicas a su celular y a su domicilio “por declarar a la prensa cosas muy ciertas sobre el ayuntamiento”.
Pero ese no era el único conflicto político en Atlixco. El aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, conmemorado el 11 de abril, sirvió para dejar en claro dos cosas: a pesar de la llegada de otros grupos, “la CROM sigue viva y con fuerza en Atlixco”, atizó el líder local Leovigildo Jiménez; y dos, para el llamado casi urgente, de la dirigencia nacional de esa central laborista, a defender de las manos y los intereses privados el petróleo del país.
En las barandillas políticas es casi unánime la sentencia: La CROM está en vías de ser desplazada en Atlixco por otra corriente del PRI: Antorcha Campesina (AC). Y esa fecha marcó el escenario ideal para comprobarlo o para medir la capacidad de convocatoria de esa central heredada por Eleazar Camarillo.
El resumen del acto político agrarista del 10 de abril tiene un contrasentido: campesinos de la CROM de todo el valle de Atlixco marcharon por las principales calles de la ciudad custodiados musicalmente, en el final del contingente, por maestros, alumnos y autoridades de la más antorchista de las escuelas en este lugar: la técnica número 3.
Otra lucha local, también de sobreviviencia, es la relacionada con los actos delictivos. Por eso, durante la toma de protesta de ocho subcomités de seguridad pública, autoridades del municipio y de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) admitieron que la migración, el consumo de alcohol, la educación, la falta de solidaridad, y en general la crisis social en Atlixco, son factores determinantes para el alto índice de delitos.
Durante el acto, celebrado en el salón de cabildos, Bernardo Lara, miembro del Consejo Municipal de Participación Ciudadana en Seguridad Pública, recordó que la encuesta nacional sobre inseguridad en el país demostró algo: “la incidencia delictiva está en un promedio de mil 336 delitos por cada 100 mil habitantes. También de todos es conocido el aumento considerable de recursos económicos y humanos para combatir a los maleantes. Pero la realidad es que existen resultados muy poco halagadores”.
A mitad de abril, la revancha de Jorge Rogelio Pineda, ex coordinador de directores del ayuntamiento, y quien fue despedido irrevocablemente por el alcalde Eleazar Pérez Sánchez tras un pleito en la zona de tolerancia, comenzó a hacerse sentir. Envió amplios expedientes a instancias estatales, una es el Congreso poblano, donde advierte que “en caso de no detener las amenazas, el tráfico de influencias y el abuso de poder en su contra, filtrará información que compromete al edil de Atlixco y a altos funcionarios del gobierno de Mario Marín, por sus presuntos negocios con Rubén Gil Campos”.
Destaca uno de los párrafos del expediente: “tras el triunfo del 11 de noviembre, quedé como responsable de la casa de gestión del presidente electo, y el 15 de febrero tomé protesta como Coordinador de Directores. Una vez con esa responsabilidad, era mi obligación orientar y cuidar la imagen del edil, y por eso en repetidas ocasiones le manifesté el error que se estaba cometiendo al nombrar a su cuñado y suegro en puestos claves del ayuntamiento, como son la tesorería y el área de adquisiciones, ya que contravenía a lo dispuesto por la Ley Orgánica Municipal”.
Y no fue el único reclamo político para Eleazar Pérez en abril. Un grupo de compañeros de partido, agrupados en la asociación civil Todos Somos Atlixco, realizaron un análisis sobre los primeros días de gobierno del alcalde. Entre otras cosas, los militantes del tricolor reclamaron su falta de inclusión en el ayuntamiento, y dijeron que el edil es “engañado” por personas cercanas a su gobierno.
Ante una escasa convocatoria, el salón social el Club de Leones fue testigo del reproche de la ex regidora Araceli Guzmán: “Tras una larga espera de 12 años de gobiernos panistas, hoy vemos con tristeza y desaliento que nuestra causa se está diluyendo por la equivocada dirección del gobierno municipal”.
Siguió: “qué vergüenza y qué tristeza. Duele saber cuáles eran las verdaderas intenciones de algunos que en campaña se decían amigos del pueblo, y se quitaban la camisa para dársela al pobre. Entre ellos, nuestro actual alcalde, que ganó la confianza de los ciudadanos, pero no de los priistas. Está equivocado Eleazar Pérez Sánchez y lo han engañado. Remover a los malos funcionarios o destituirlos no es la solución”.
48 horas después de los anteriores señalamientos, el 19 de abril, Eleazar Pérez invitó a sus compañeros priistas a que hoy que su partido recobró la confianza en los ciudadanos, “logren sumarse al verdadero trabajo de gobierno. Esa es la mejor manera de caminar juntos y de demostrar que piensan en el futuro del tricolor”, afirmó.
Entrevistado por este reportero, el edil expresó que “ya en la alcaldía, y como miembros del PRI, tenemos la obligación de poner el nombre del partido en alto. Lejos de los interminables golpes bajos, y del intento de hacer quedar mal al alcalde, es mejor ser proposititos. Y quienes golpean al tricolor y al alcalde no quieren al PRI”.
Junto con el fuego amigo interno, la autoridad municipal enfrentó, en la última semana de abril, la primera contienda política externa: los plebiscitos. La noche del domingo 27 quedaron cortos los augurios del “grave” estallido de violencia pronosticado por el PAN y el PRI.
Salvo en la comunidad rural de San Miguel Ayala, en donde la mano de Antorcha Campesina; la imprudencia de los seguidores del blanquiazul y el desatino en la organización del proceso de parte del ayuntamiento, estuvieron a punto de provocar un zafarrancho de mayores dimensiones. Por fortuna todo terminó en algunos golpes, empujones y mentadas de madres.
El saldo preliminar de los plebiscitos de ese domingo en Atlixco perfiló el siguiente panorama: PAN, 6 juntas auxiliares; PRI, Antorcha Campesina y ayuntamiento: cuatro cuatro juntas auxiliares. Una suspendida por brote de violencia: San Miguel Ayala.
Aunque, el lunes 28 de abril los integrantes priistas del Consejo Municipal de Plebiscitos (Comuple), cuyos miembros son regidores, negaron en todo momento que estos datos marquen finalmente las nuevas tendencias políticas en Atlixco.
Las planillas azules ganaron en Metepec, Coyula, Santo Domingo Atoyatempan, San Jerónimo Caleras, Santa Lucía Cozamaloapan y San Juan Ocotepe. Las verdes o rojas del PRI lograron victoria en San Diego Acapulco, La Trinidad Tepango y en La Magdalena Axocopan.