Las gestiones que realice el gobierno estatal para atraer la refinería de Petróleos Mexicanos debe acompañarse con un plan integral que ofrezca mayores ventajas que las otras entidades que están en la puja por este proyecto, a efecto de garantizar el pleno desarrollo de esas instalaciones.
No basta que Tlaxcala tenga una ubicación geográfica privilegiada ni que cuente con infraestructura carretera y gasoductos, se requiere de un plan que tome en cuenta aspectos sociales y ambientales para que el eventual asentamiento de la refinería genere riqueza y detone el desarrollo económico del estado.
Sin duda que el gobierno estatal tiene un gran reto enfrente ante la Federación, pues no sólo se trata de cabildear con el titular del Ejecutivo federal y los funcionarios la atracción de ese proyecto, es necesario acelerar el desarrollo de Tlaxcala en otros rubros para estar en condiciones de competitividad, tal como las tienen las otras entidades que están en la pelea por esa inversión.
Uno de los temas pendientes es la simplificación administrativa y la actualización de la legislación en materia de fomento económico, pues la refinería de Petróleos Mexicanos implicaría la necesidad de atraer empresas que ofrezcan otros servicios y que necesitarían de un marco legal de vanguardia para facilitar su instalación.
Así que la administración panista tiene por delante una gran labor para convencer a quien despacha en Los Pinos de que Tlaxcala es la mejor opción para aterrizar lo que será una de las inversiones más importantes del sexenio de Felipe Calderón.
De lo contrario, el esfuerzo porque se instale la refinería de Pemex en la entidad quedaría truncado como ya ocurrió con el proyecto de traer una armadora de autos al inicio de la actual administración panista local.