En la edición de este día se publican las denuncias que médicos y enfermeras de la Secretaría de Salud hacen sobre la carencia de medicamentos y material de curación en clínicas y nosocomios. Por ejemplo, en el Hospital General de Acatlán de Osorio no hay reactivos para realizar biometrías hemáticas; en el Hospital General del Sur de la ciudad de Puebla el abasto de las farmacias del Seguro Popular no supera el 50 por ciento, mientras que en el Hospital General de Huauchinango el almacén está casi vacío.
Quejas como éstas han sido emitidas durante muchos años sin que hasta ahora las autoridades se hayan decidido a acabar de una vez por todas con la falta de insumos. El problema no es superficial, pues lo que se está jugando en este tema es nada menos que la vida de miles de poblanos.
Particularmente en este sexenio la Secretaría de Salud ha sido el escenario privilegiado de reyertas políticas, privadas y particulares, protagonizadas por funcionarios de primer nivel. Hasta hace unos días, todo hacía suponer que los problemas se habían saldado con la dimisión del anterior titular y sus subalternos inmediatos. Sin embargo, esta misma semana otro problema saltó al ámbito público, cuando miles de trabajadores suspendieron labores por no haber recibido a tiempo sus quincenas debido a malos entendidos entre su dependencia y la Secretaría de Finanzas.
Es urgente que los servidores públicos de primer nivel enfoquen sus esfuerzos a mejorar la salud y cejen los altercados por el dominio de la secretaría del ramo. Más allá de las aspiraciones por encumbrar su carrera en el sector público, lo que importa es el trabajo que se debe hacer por el bienestar de las mayorías, principalmente de las que no tienen acceso a las instituciones de seguridad social o privadas y son, por tanto, las más desamparadas.