Con el plan anual de operación política aprobado por el Consejo Político Nacional, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) establece diagnósticos y metas precisas para ganar los 300 distritos electorales el próximo año.
En Tlaxcala, la ex gobernadora y dirigente nacional del CEN del PRI ha de tener alguna estrategia específica, porque puede que los resultados que ha obtenido en su entidad se conviertan en mal augurio.
En el tiempo que Beatriz Paredes Rangel lleva al frente de su partido, ha entregado muy malas cuentas a su partido en lo que sería considerado como su espacio de influencia, su entidad de origen y a la que gobernó hace tres sexenios.
En la última experiencia que vivió el PRI local fue virtualmente borrado del mapa electoral, no pudo ganar uno solo de los distritos electorales locales y su presencia se redujo a 19 ayuntamientos.
De los tres distritos electorales federales de Tlaxcala, dos están en manos del PAN y uno en el PRD, y no se ve de dónde pueda sacar los votos suficientes para recuperar tan siquiera uno de ellos.
A ello se suma el que no cuenta con liderazgos carismáticos que le permitan aspirar a lograr la preferencia electoral, la renovación de la dirigencia en lugar de refrescar, avejentó la posibilidad de futuro.
A nivel nacional, el PRI ha ganado presencia, pero en Tlaxcala la ha perdido en manos de ex militantes y compañeros de la dirigente nacional, de ahí que Tlaxcala puede darse por fracasada en la estrategia del Consejo Político para ganar toda las posiciones en los comicios del próximo año.
Si los priistas se encuentran con que su lider no tiene la capacidad suficiente para recuperar espacios que en otros tiempos le fueron propios, difícilmente podrán confiarle el control de la Cámara o la probable candidatura en 2012.