A una semana de que la consultoría Incremi dé a conocer su dictamen sobre la situación que guarda el relleno sanitario de Chiltepeque, la familia Abed, actual poseedora de la concesión para operar el lugar, organizó ayer un recorrido para funcionarios estatales, municipales, regidores y medios de comunicación. Ahí, los también propietarios de la empresa Rellenos Sanitarios (Resa) ofrecieron que el basurero aportará el 60 por ciento de la energía para el alumbrado público de la capital, además de que ampliarán la vida útil del relleno por 11 años más en caso de que continúen operando el confinamiento de los residuos.
Frente al ofrecimiento de los directivos de Resa, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno del estado de Puebla, Francisco Castillo Montemayor, criticó la “lentitud” con la que ha avanzado el proyecto de generación de energía a partir de la descomposición de la basura, ya que aseguró que Puebla debería contar con ese servicios desde hace varios años, pero el dinero que existió para echarlo a andar finalmente fue destinado a la ciudad de Monterrey.
“Algo pasó, pero los poblanos nos apendejamos. ¿Qué es lo que debe pasar? Entre el municipio y la empresa deben ponerse de acuerdo para acelerar, y el gobierno del estado también porque es un proyecto de todos. No es posible que otros países se estén peleando un proyecto de éstos y lo arrancan de volada (sic), y nosotros ahí estamos batallando, cascabeleando...”, señaló Castillo en su particular estilo.
De acuerdo con información del estado de Nuevo León, el proyecto Monterrey I inició en el año 2003 con el funcionamiento de una planta de energía eléctrica a partir del biogás del relleno sanitario de Salinas Victoria, que produce 7 megawatts. La energía es usada para alimentar los sistemas de alumbrado público y del sistema de transporte metro de dicha ciudad. El gobierno regiomontano asegura que ese proyecto ha evitado que cerca de 44 mil 300 toneladas de emisiones de metano sean enviadas a la atmósfera, lo que equivale a más de 800 mil toneladas de bióxido de carbono.
En Puebla, Resa “vendió” la idea de que aplicará en la capital del estado un “proyecto innovador que proporcionará energía limpia y que cumplirá con los mecanismos del Protocolo de Kyoto”, según una presentación hecha por la propia empresa. “Resa está en proceso de obtener la carta de aprobación por parte de la autoridad nacional designada”.
La empresa de la familia Abed espera generar hasta 6 megawatts de electricidad en Chiltepeque en 2010 con una inversión de 30 millones de dólares. “Sabemos que falta camino, pero en esperamos que en no más de ocho meses nos encontraremos en la quema de gas metano y en los siguientes 10 meses estaremos generando electricidad”, agregó el audio de la presentación.
El cabildeo de Resa
Como parte de la labor de convencimiento para continuar con la concesión del basurero municipal por 15 años más, el recorrido por Chiltepeque que organizó ayer Resa estuvo enfocado para convencer a los regidores que integran las comisiones de Servicios Públicos y Ecología, a las autoridades ambientales y a los reporteros de que el relleno sanitario tiene una imagen distinta a la que encontraron los representantes populares de la Comuna a principios de la actual administración; de que es un lugar seguro que no daña ambientalmente a su entorno y que pude producir grandes ahorros a partir de la generación de electricidad.
La empresa no escatimó y puso a disposición de los invitados dos autobuses turísticos, realizó una presentación especial y montó una carpa para una conferencia de prensa y otra para bocadillos.
Sin embargo, de los ocho regidores de las dos comisiones mencionadas sólo asistieron cuatro: Isabel Ortiz Mantilla y Humberto Vázquez Arroyo, presidentes de Ecología y Servicios Públicos, respectivamente, así como Enrique Chávez Estudillo y Guillermina Hernández Castro, integrante de la de Desarrollo Urbano y Obras Públicas. No acudieron Jaime Cid Monjaraz, Julián Haddad Ferez, Rodolfo Pacheco Pulido y Lilia Vázquez Martínez.
De acuerdo con fuentes confiables, dentro del primer círculo del actual gobierno de la ciudad existe la propuesta de que sea otra empresa la que se haga cargo de Chiltepeque. En todo el recorrido, Resa insistió en que amplió la capacidad actual del relleno sanitario de Puebla a través de sus procesos de acomodación y compactación de la basura.
Para garantizar la operación de Chiltepeque en los próximos 15 años, Resa pretende ampliar la zona A para recibir los desechos de la ciudad en los próximos cuatro años –los trabajadores aseguran que el área sólo servirá para dos años–; es decir, en cinco hectáreas se depositarán 2 millones de toneladas de basura.
En cuanto a la creación de la zona B, en un terreno contiguo de nueve hectáreas, Resa asegura que ahí se colocaran 11 millones de toneladas que darán al relleno una vida útil de 11 años. Actualmente, depende de la dirección local de la Comisión Nacional del Agua aprobar el proyecto presentado, pues la empresa planteó entubar una parte de la barranca El Aguaje para colocar sobre ella el relleno sanitario. Ese escurrimiento natural de agua sólo funciona en la temporada de lluvias, por lo que es necesaria la autorización federal.
Por su parte, el director del Organismo Operador del Servicio de Limpia, Héctor Sulaimán Safi, evadió responder si la empresa había cumplido con todos las observaciones que se le impusieron, después de que los regidores habían tomado la decisión de retirarle a Resa la concesión del Chiltepeque el pasado 30 de mayo.
El funcionario municipal, quien ha sido señalado en varios medios locales como uno de los principales beneficiarios de que la empresa de los Abed continúe operando el relleno, afirmó que hasta ahora la Comuna está satisfecha con el depósito final de residuos, por lo que prefirió esperar a que esté listo el dictamen de Incremi y sean los regidores quienes tomen una decisión.