Mikhail Khodorkovsky , este año de 2008, era uno de los hombres más ricos de Rusia. Manejaba la empresa petrolera Yukos y por luchar por la democratización de su país y haber apoyado al patido político oponente, el entonces presidente Vladimir Putin, actual primer ministro y presidente de su partido Rusia Unida, alterando todo el orden legal, le formó un juicio sumamente amañado y lo metió a la cárcel.
Desde la cárcel Khodorkovsky fue entrevistado, vía epistolar, por un excelente periodista ruso Grigory Chkhartishvili, quien firma como Boris Akunin en la revista Esquire Magazine en su versión rusa.
En este escenario, Khodorlovsky en la cárcel, después de haber podido salir de su país antes del juicio, Akunin le preguntó: “¿Ha habido minutos donde te arrepientes de no haberte ido del país?”
Khodorkovsky respondió: “Aquí hay esquizofrenia. La mitad de mí se arrepiente, desde entonces, de no haber salido del país. Pero al partir, debía regresar. Me arrepiento, hasta el día de hoy, que los días pasen lejos de mi familia, lejos de casa.
“Pero mi otra mitad responde a mi sentido del deber y pienso en las categorías de decencia y traición, y violar esos principios, no me permitiría existir en paz.
“Quizá tengo criterios tontos. Quizá debería ser más flexible. Aún definitivamente debería serlo. Pero tengo 45 años y ya estoy formado. Quizá podría pasar por encima de mí y después, ¿cómo vivir al haber dado el paso?
“No lo sé, así que hay dos respuestas honestas a esta pregunta: Sí, me arrepiento cada día de no haberme ido del país. Y no, no me arrepiento porque si me hubiera ido, no podría vivir.”