Huauchinango. Ante la ola de incertidumbre, tensión y temor que se vive en esta ciudad luego del enfrentamiento a balazos entre policías y delincuentes el pasado viernes, los panistas de este municipio exhortaron al presidente municipal, Rogelio López Angulo, a comprometerse a mejorar la calidad del servicio de Seguridad Pública “para enfrentar a la delincuencia organizada”.
Esto en un comunicado enviado a la alcaldía por el presidente del Comité Directivo Municipal del Partido Acción Nacional, Rodolfo Martínez Sampayo, en el que durante su primer párrafo solicita el conducto del ayuntamiento para hacer presentes las más sinceras condolencias de los panistas de la localidad a la familia de Esteban Ramírez Aguilar, policía masacrado en un cruento enfrentamiento a balazos el pasado viernes que dio como resultado que otros cinco policías más resultaran con diversas lesiones de bala y del que dijeron “murió en el cumplimiento de su deber”.
En su exhorto por escrito al alcalde, Martínez Sampayo le pide que comprometa más recursos humanos, económicos y materiales para enfrentar a la delincuencia organizada que, “sin lugar a dudas, ha ya penetrado en nuestro municipio y región, pues la seguridad es uno de los valores más preciados que tiene la sociedad y es deber de las autoridades preservarlo con eficacia, profesionalismo y rectitud”, finalizó.
Cabe mencionar que luego de la balacera en la que un policía y un delincuente perdieron la vida el pasado viernes por la madrugada ha resaltado la falta de coordinación de la Policía Municipal con otros cuerpos de seguridad y rescate como la Policía Judicial, la Policía Federal Preventiva y el cuerpo de Bomberos, lo que habría permitido la huida sin problemas de los delincuentes, coordinación que desde hace ya algún tiempo no cuenta con una comunicación directa debido un supuesto cambio de frecuencia que mantiene aislada a esa corporación.
En esto coincidieron elementos de la Policía Judicial, bomberos y de la misma Policía Federal Preventiva, éstos últimos quienes el día de los hechos no fueron enterados, según mencionaron, de lo sucedido en la ciudad y menos de que se les hubiera solicitado alguna intervención salvo la vigilancia a unos vehículos de ciertas características, dado que el calibre de las armas de alto poder usados por los delincuentes lo hacía necesario por ser de competencia federal, como comentaron algunos vecinos de la ciudad que deploraron esta situación.
“Nosotros, comentó un agente de la Policía Judicial, ya no tenemos contacto con ellos, perdimos contacto y después supimos que ellos se iban a hacer cargo de todos los asuntos, y bueno, no nos vamos a encelar ni a enojar, porque es labor de prevención, pero que recuerden que antes siempre andábamos en chamba, municipal y nosotros, municipal y nosotros, pero ahora que llegaron éstos no hay nada, a nosotros nos llamaron a las 2:10 am y hasta eso nos llamó el de la guardia y para cuando llegamos ya todo había terminado y la zona estaba acordonada...”
El comentario se extendió hasta el reciente pasado con la anterior administración de Carlos Martínez Amador, en la que nos dijeron que “antes nos llamábamos por radio con el comandante Isaías Barrios y nos decían: ¡40s! ¡40s!, ¡28! ¡40s! ¡40s!, dame tu ubicación y en chinga íbamos para allá; pero ahora, no hay nada...”. A partir de estos hechos, la presencia militar se siente en esta región y la población, aunque percibe el grado de inseguridad, produce al mismo tiempo tranquilidad. Poca presencia de gente en la calles por las noches, prefiere recogerse en la intimidad de su hogar a buena hora antes de exponerse a otra experiencia como la vivida en las calles 16 de Septiembre y Matamoros.